El ecosistema tecnológico actual, a examen

El profesor de ESADE y doctor en economía, Xavier Ferrás, y Fernando Maldonado, analista principal de IDG Research, comparten y analizan las tendencias tecnológicas y económicas que marcarán el devenir de 2022 y de los sucesivos ejercicios.

Debate Tendencias 2022
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Mario Moreno/ Imagen: Juan Márquez 

La crisis de la COVID-19 ha aterrizado, de una manera muy acelerada, un nuevo paradigma económico, el del dato, que estará sostenido por el modo de empleo de las nuevas tecnologías. De las decisiones de gobiernos y empresas se generará un nuevo escenario geopolítico, cultural y tecnológico sin precedentes en el que este año, que acaba de comenzar, marcará un punto de inflexión que se anotará en los manuales de historia. Como consecuencia, el gasto TI en EMEA ya crecerá un 5% durante 2022, según las previsiones de la consultora Gartner. Este es el símbolo de una industria que se desmarca como imprescindible para el futuro. Tecnologías como la nube, la inteligencia artificial (IA) o el Internet de las Cosas (IoT, de sus siglas inglesas) han comenzado su reinado. Pero también la ciberseguridad u otras más incipientes como la computación en el extremo (edge computing), la informática cuántica, las criptomonedas y el futurista metaverso, cobran gran protagonismo. ComputerWorld ha tomado el pulso a las tendencias del momento en un encuentro con Xavier Ferrás, profesor de ESADE, doctor en economía y experto en transformación de empresas e impacto social; y Fernando Maldonado, analista principal de IDG Research, en el que ambos han coincidido en que este año marcará un punto de inflexión de cara a los sucesivos.

La covid ha sido una máquina del tiempo que nos ha transportado a 2032 a nivel de digitalización”, comenzaba Ferrás. “Ha supuesto la explosión de un aluvión de tecnologías, como la IA, la robótica o el IoT, que se retroalimentan entre sí; lo que va a tener un impacto directo en las estrategias de las compañías”. Además, puntualizaba, a tenor de la pandemia el contexto geopolítico ha cambiado. “Antes la globalización se basaba en la externalización de costes; y ahora en la internacionalización de la información”. En este sentido, apuntaba Maldonado, ya no es la tecnología la catalizadora del cambio, sino el contexto internacional. Por ejemplo, Europa puede tener un papel clave en la llamada soberanía cloud, en medidas legislativas o en el intento de reactivar su protagonismo en la fabricación de chips. “El mundo se ha vuelto muy complicado. Es la propia incertidumbre económica la que está tirando de la tecnología para buscar soluciones a los retos que se están planteando. Nos enfrentamos al riesgo ante lo desconocido”.

 

"La IA está empezando a extraer patrones de datos invisibles a los humanos que pueden ser vitales para los negocios"

 

A este respecto, España también tiene mucho que aportar para escalar posiciones de liderazgo dentro del Viejo Continente. “Aunque me preocupa ver que no hay tanta sensibilidad por la I+D como en otros países", decía Ferrás. Tenemos cultura y capacidad de talento, pero necesitamos ponernos en valor”. La geografía destinará 23.760 millones de euros, de los fondos europeos Next Generation, a la transformación digital. “El reto que tiene la Administración Pública es muy importante”, apostillaba Maldonado. “Tiene que hacer reformas muy rápidas y profundas, y ser capaz de suministrar esta inyección con efecto multiplicador. Debe buscar puntos de colaboración público-privada”.

 

A las puertas de una revolución tecnológica

En lo que concierne puramente a las organizaciones, sumidas la mayoría en un proceso de evolución digital, Ferrás defendía que, a pesar de que las tecnologías de hoy en día son transformadores, el concepto de transformación digital es etéreo. "No existe una píldora mágica que te transforme de la noche a la mañana, a pesar de que muchas empresas lo piensan así. Cuentan con tres desafíos a sortear; la digitalización de lo que ya tienen, la exploración de nuevos modelos de negocio y el aterrizaje de su sistema de interconexión”.

Sobre las tecnologías que van a definir el año, comentaba que la IA está empezando a extraer patrones de datos invisibles al ojo humano que pueden ser vitales para los negocios. “Si a esto le sumas la convergencia con la nube y con la disposición de servidores remotos para aplicaciones, podemos decir sin tapujos que se avecina un gran cambio”.

 

"La tecnología ya no es la catalizadora del cambio, sino el propio contexto internacional"

 

Sobre la revolución, “a cámara lenta”, de la nube, hablaba Maldonado: “Este año vamos a ver el auge de multicloud, es decir, de la convivencia entre distintas nubes dentro de una organización para ganar libertad de movimiento”. Luego, añadía, está la nube distribuida (omnicloud), que enlaza con la idea de que en el extremo se introduce cada vez más infraestructura. “La nube tiene un papel centralizador, pero va a tener que ir conviviendo con el crecimiento de este extremo y a la proximidad a los puntos donde se consumen los servicios”.

El pegamento de esta combinación de tecnologías es el dato y, su seguridad, acordaban los expertos, va a ser absolutamente estratégica. “Cada vez hay más habilidad y talento del lado de los ciberdelincuentes, y el mantra de que las compañías que todavía no han sido atacadas lo van a ser pronto, va a ir a más”, sentenciaba Ferrás.



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