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La nube es clave en la transformación digital de la sanidad

Los retos que plantean la volatilidad del mercado, el teletrabajo y una preocupación creciente por la seguridad, en medio de la pandemia de la COVID-19, han obligado a las organizaciones de todo el mundo a replantearse sus modelos de negocio y operativos y a ser más ágiles.

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Créditos: National Cancer Institute (Unsplash)

Ahora, contar con una infraestructura fiable es más crucial que nunca para superar estos problemas y lo es, especialmente, para las organizaciones sanitarias. Muchas de ellas, además, se plantean trasladar sus sistemas a cloud como un paso fundamental, no solo para superar los obstáculos sino para enriquecer y avanzar en su transformación digital.

Las instituciones que prefieran depender de sí mismas necesitan contar con expertos y una inversión importante para mantener las aplicaciones, los parches y las actualizaciones y, también, el conocimiento necesario para gestionar aplicaciones complejas y específicas. Sin todo ello, la situación puede llegar a afectar negativamente a los pacientes. 

La alternativa es que sea el fabricante quien asuma la gestión de la aplicación que suministra y que la organización sanitaria se beneficie de sus conocimientos y cuente con supervisión y asistencia 24 horas al día, 7 días a la semana.

 

Servicios de aplicaciones gestionadas

En última instancia, el fabricante de la aplicación tiene un mejor conocimiento y experiencia sobre ella. Esto le permite identificar y resolver los problemas con mayor facilidad, antes de que afecten a la atención al paciente. Reducen el riesgo de resultados no deseados en las actualizaciones y tiene un acceso inmejorable a los expertos técnicos y, si es necesario, directamente al desarrollador del software para solucionar los problemas más difíciles. En definitiva, los problemas se resuelven más rápido y sin la sobrecarga de tener que gestionar un problema entre varios fabricantes.

Gracias a los servicios de aplicaciones gestionadas, las organizaciones sanitarias pueden ser más eficientes, centrarse menos en la gestión de su aplicación y, a cambio, dedicar más tiempo a utilizar la aplicación para ofrecer una mejor atención al paciente.

 

Servicios alojados

En condiciones más tradicionales, cuando la organización depende de sí misma, existe otro problema evidente: la infraestructura y su mantenimiento. Por otro lado, el paciente va cambiando y es más habitual que prefiera recibir una atención digital. Esto genera la necesidad de trasladar dicha infraestructura y la gestión de datos a cloud.

En 2017, un estudio de mercado del analista KLAS concluyó que las organizaciones sanitarias de Estados Unidos se planeaban cada vez más trasladar las aplicaciones a la nube y, en particular, alojarlas con el fabricante de su aplicación HCE (Historia Clínica Electrónica). La tendencia ya se ha generalizado y acelerado durante y después de la actual pandemia de la covid y de los ataques cibernéticos y de ransomware, que han tenido una gran repercusión.

 

Gracias a los servicios de aplicaciones gestionadas, las organizaciones sanitarias pueden ser más eficientes, centrarse menos en la gestión de su aplicación y dedicar más tiempo a mejorar la atención al paciente

 

 

Frente a estas exigencias, las organizaciones sanitarias con infraestructuras antiguas se encuentran en una posición complicada. Su tecnología puede ser poco fiable y no tener ya las características necesarias para satisfacer las demandas actuales. Las restricciones de costes y la falta de los conocimientos internos les impiden actualizarla adecuadamente. Además, no tienen la experiencia necesaria para garantizar los servicios a través de Internet y esto las hace más vulnerables ante las amenazas de seguridad.

Una solución son los servicios alojados, en los que un proveedor proporciona y gestiona la infraestructura donde la organización sanitaria ejecuta su aplicación. Puede ser en la nube pública, en una nube privada o en servidores específicos en los centros de datos del proveedor; la combinación de estos métodos de implantación se denomina nube híbrida.

Los servicios alojados requieren que la organización sanitaria especifique el tipo y la capacidad de los recursos que necesita para ejecutar su aplicación y solo paga por estos recursos. El proveedor de alojamiento se encarga de que la infraestructura esté disponible 24 horas al día, 7 días a la semana, y gestiona actividades como el mantenimiento y la actualización del hardware, según sea necesario. Para reducir las posibles brechas de seguridad, el proveedor de la solución ofrece controles de seguridad avanzados que, cada vez más, son necesarios para proteger los servicios vinculados a Internet.

Otras ventajas de los servicios alojados son la mayor eficiencia y escalabilidad, las opciones de despliegue flexible y el acceso a una amplia gama de soluciones de conectividad, todo ello con el rendimiento que normalmente se asocia a disponer de conocimientos y recursos de infraestructura específicos.

Los servicios de aplicaciones gestionadas dotan a las organizaciones sanitarias de mayor eficiencia y centrar la aplicación en una mejor atención al paciente.

 

Alojamiento y gestión como “servicio”

El máximo beneficio de la implantación en cloud se obtiene cuando el fabricante se ocupa tanto del alojamiento como de la gestión. En este modelo, el fabricante proporciona y gestiona todo, incluidos los centros de datos, la infraestructura, el software, al personal, los procesos y las herramientas para ofrecer la aplicación “como servicio” a la organización sanitaria.

Este modelo incluye las ventajas de tener aplicaciones alojadas y gestionadas, es decir, la organización sanitaria ya no tiene que preocuparse del mantenimiento de la infraestructura o de la aplicación ni de las actualizaciones, las copias de seguridad, las pruebas de alta disponibilidad/recuperación ante desastres, la gestión del acceso y la seguridad de los datos. Se obtienen importantes beneficios de las sinergias de este modelo de prestación de servicios unificado, principalmente, el ahorro de costes.

Otra ventaja importante es que la organización sanitaria tiene un único fabricante responsable del servicio integral. Esto significa un único interlocutor, provisto de un conjunto de procesos coherentes y coordinados. Así se evita tener que coordinar la infraestructura y a los fabricantes de aplicaciones o que las cosas acaben perdiéndose entre los distintos fabricantes.

Por ejemplo, cuando el fabricante realice un cambio en la infraestructura, lo hará alguien que entienda el impacto en la aplicación y tomará medidas proactivas para evitar dicho impacto, lo que se traduce en una mayor disponibilidad del servicio.

Otra ventaja de este modelo es que el fabricante de servicios alojados es responsable del servicio completo de principio a fin. Esto significa que puede garantizar los niveles de disponibilidad, rendimiento y seguridad de todo el servicio. Combinado con “poderes efectivos” en el SLA (Service Level Agreement), las organizaciones sanitarias pueden centrarse realmente en la atención al paciente, sabiendo que sus aplicaciones y la infraestructura que las sustenta estarán disponibles 24 horas al día, 7 días a la semana.

La organización sanitaria que tiene un único fabricante responsable del servicio integral tiene garantizados los niveles de disponibilidad, rendimiento y seguridad.

Por ejemplo, un centro sanitario del Reino Unido que quería pasarse al alojamiento con su fabricante de aplicaciones descubrió que, al eliminar los costes de su proveedor de la nube, podía ahorrar considerablemente y recibir un servicio completo garantizado y más seguro.

Otro ejemplo es el de un centro sanitario del Reino Unido que hace poco decidió cambiar su antiguo sistema interno por una solución de servicios alojados, ya que estaba experimentando importantes cortes de servicio que ponían en riesgo las operaciones de la organización. Cada vez era más difícil gestionar el sistema con un equipo de TI relativamente pequeño que no contaba con la experiencia y los conocimientos especializados necesarios. Al cambiar a un servicio alojado y gestionado, pudieron migrar su sistema a la nube y tener garantizados el soporte y la seguridad, así como una alta disponibilidad. Desde ahora, si falla un disco, un servidor o una aplicación, o incluso si se ven afectados por una gran catástrofe geográfica, el servicio continuará con normalidad, sin que se pierdan datos y sin que se reduzca el servicio para los atareados sanitarios o para sus pacientes.

 

El autor de este artículo es Jordi Calvera, managing director de InterSystems Europa y Latinoamérica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Artículo publicado con la colaboración de Intersystems

 



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