Tendencias | Noticias | 08 SEP 2020

La transparencia y privacidad de Radar Covid, a análisis

Marcos Judel, presidente de Apep, y Alberto Bellé, analista principal de IDG Research examinan los riesgos y aciertos de la aplicación española el rastreo de casos de coronavirus.
radar covid
M. Moreno

 

Con más de tres millones y medio de descargas y a pleno funcionamiento en prácticamente la mitad del territorio español, la aplicación Radar Covid se ha convertido en un elemento más de lucha contra la pandemia de coronavirus. Al margen de rastreadores manuales, el software puede ser útil para establecer cadenas de contactos, diagnosticar precozmente a las personas que portan la enfermedad y localizar posibles casos de transmisión comunitaria. Sin embargo, su naturaleza digital ha generado dudas en cuanto a su transparencia, el respeto a la privacidad y la protección de datos de los ciudadanos. Como normas, la aplicación promueve el anonimato y rehúye la geolocalización (funciona vía Bluetooth). Además, a partir de mañana su código será abierto para que pueda ser auditable el tratamiento que hace de estos imperativos.

Se trata de medidas que no son suficientes, por lo menos para un centenar de académicos españoles que durante el fin de semana firmaron un documento en el que exigían más informes y más transparencia mediante analíticas del impacto de su utilización para la privacidad de la ciudadanía. Preguntado por este texto, Marcos Judel, presidente de la Asociación Española de Profesionales de la Privacidad (APEP), admite la dificultad de desarrollar este tipo de aplicaciones. “El Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, de sus siglas inglesas), aunque duro, es flexible a la hora de poder realizar tratamientos de datos que ayuden a luchar contra la pandemia”, asegura. “Hay que seguir dos reglas básicas: contar con la seguridad desde el diseño y por defecto y aplicar todas las medidas técnicas, organizativas y lógicas posibles para eliminar riesgos”.

Judel celebra que se hayan incluido elementos “que ayudan a minimizar la incidencia en la privacidad de las personas” como que el enlace sea por Bluetooth, que los datos se queden en el dispositivo de los usuarios y la apertura del código, aunque esgrime que la normativa requiere que se efectúen evaluaciones de datos cuando haya alto riesgo para los derechos y libertades de las personas, y en caso de no poder rebajar ese riesgo, se requiere consultar a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). “Hasta donde yo sé, esto no se ha hecho”, dice.

Más crítico se muestra Alberto Bellé, analista principal de IDG Research, quien da la razón a los académicos cuando esgrimen que no vale con solo abrir el código. “Aunque la aplicación no lo pida, tienes que tener activado el GPS para operar. Esto supone un acto de fe de cara al usuario. No se puede mirar las reglas después de desarrollar un software de este calado porque cuanta más confianza des más descargas obtendrás”.

Dudas sobre su eficacia

El analista va un poco más allá y sostiene que se habla mucho sobre la privacidad, pero que primero habría que debatir sobre su efectividad. Según su opinión, Radar Covid no ofrece garantías ni de información ni de contexto. “Y la precisión del Bluetooth es relativa”, añade. Asimismo, critica que se ha lanzado la herramienta sin haber un protocolo de actuación compartido entre Comunidades Autónomas”. Como nota positiva, cree que puede ser eficiente a nivel agregado para saber cómo se propaga el virus y conocer más sobre la enfermedad.

En su opinión, se tendría que haber desarrollado una aplicación conjunta para toda Europa. "España es un país turístico, un vector clave de transmisión, que necesita compartir datos. Si la idea, además es la transparencia, debería haberse desarrollado un código abierto para todo el Viejo Continente. Esto supondría una apuesta al valor de la Unión Europea”.



Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios