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2022

Tendencias que marcarán el paso tecnológico en 2022

Los movimientos que se están produciendo en nuestro entorno socioeconómico y geopolítico condicionarán la evolución tecnológica en 2022. En este contexto, la tecnología ejercerá un importante papel como habilitador del cambio.

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Créditos: Artturi Jalli (Unsplash).

La transformación digital que estamos viviendo en los últimos años se ha acentuado a raíz de la pandemia. Esta situación ha obligado a adelantar o aumentar las inversiones previstas en tecnología, iniciando un camino que ya no tiene vuelta atrás.

Según las predicciones de IDC Research España, el gasto tecnológico para la transformación digital en España alcanzará los 52.900 millones de euros en 2022, con un crecimiento del 1,7% respecto al año que acaba de concluir y un incremento sostenido del 2,2% hasta 2024.

La consultora destaca que la infraestructura digital resiliente, el customer & employee engagement (detectar y gestionar las emociones del cliente y empleado para mejorar la productividad y el gradon de compromiso con la organización) y la hiperinteligencia serán las principales tendencias de inversión de 2022.

Además, la firma de análisis resalta la fortaleza de los modelos de nube en el mercado español y su tendencia de consolidación. Así, destaca que la infraestructura como servicio (IaaS) seguirá en una posición de fortaleza dentro de las organizaciones, con un aumento de la inversión del 30,3%. También seguirán creciendo tanto las aplicaciones de software (+6,6%) como el mercado de servicios inteligentes (+4%). Además, los dispositivos de movilidad crecerán un 1,2%, aunque los teléfonos móviles registrarán una caída del 22,3% y el PC tradicional también caerá un 4,4%, mientras que las tablets experimentarán un alza de un 3,2%.

Al margen de la evolución que tendrá cada tecnología, Fernando Maldonado, analista de IDG Research, afirma que se detectan grandes tendencias que orientarán el devenir tecnológico. “Las tendencias están muy marcadas por lo que pasa alrededor del negocio, el entorno macroeconómico, el marco geopolítico, la regulación, etc. Las tecnologías van a ir a remolque de ello. Son tendencias que están por encima de la tecnología. Veníamos de un entorno en el que las nuevas tecnologías empujaban al cambio. Ahora, sin embargo, se están produciendo una serie de cambios en el entorno y la tecnología es un habilitador para adaptarse a ellos”.

A continuación, repasamos algunas de esas tendencias. 

 

Crisis de lo desconocido

Maldonado indica que una de las tendencias que más influirá en el devenir de las organizaciones será la necesidad de estar preparadas ante lo desconocido. “Venimos de un mundo donde teníamos planes de contingencia, en los que planificábamos qué haríamos ante determinadas circunstancias. Eso ha desaparecido y hay que prepararse para un escenario en el que no sabemos lo que va a pasar”, afirma.

“Lo que hemos visto en estos dos últimos años es que debemos prepararnos para lo impredecible. Por ejemplo, la crisis de producto que provoca la falta de suministro y el encarecimiento puede provocar un auge del servicio, ya que es difícil y costoso acceder a los productos. Pero no hay que entender las crisis como algo malo, sino como un cambio”, indica Alberto Bellé, analista de IDG Research.

 

Créditos: Katie Drazdauskaite (Unsplash).

 

Con el fin de prepararse ante este futuro incierto, Maldonado explica que las empresas deben contar con “sensores que nos digan cuándo hay cambios en una fase incipiente, para conocerlos de forma anticipada y poder responder con agilidad”. “Son conceptos que ya hemos podido ver en el ámbito de la seguridad, pero que ahora se exportan al resto del negocio”, detalla. 

Y especifica que la preparación ante lo impredecible se apoyará en el uso compartido de los datos. Por ejemplo, si hablamos de la cadena de suministro, debe extenderse a todo el ecosistema de la empresa, “porque no puedes ser resiliente en solitario”. “Se tiene que adaptar todo el ecosistema para identificar las señales que se producen y responder rápidamente, tanto la compañía como el resto de su cadena”, remarca.

 

Mundo exponencial

“La digitalización acelerada ha puesto de manifiesto que el negocio digital crece de manera exponencial. Los nuevos modelos de negocio son exponenciales, pero los recursos materiales son lineales, tanto las materias primas como las infraestructuras, las capacidades… Estos modelos lineales van a tener que adaptarse para no ser un cuello de botella ante este crecimiento exponencial”, advierte Bellé. 

Así pues, considera que esta situación obliga a un cambio de modelo. “Va a acelerar el uso de datos, gemelos digitales, servicios, cloud… todo aquello que permita escalar exponencialmente, sin cuellos de botella”, especifica. 

Una de las consecuencias más notables de este crecimiento exponencial es la escasez de capacidad en nichos de mercado muy concretos, como en seguridad, inteligencia artificial, etc. “Se está deslocalizando para poder crecer exponencialmente”, apunta Bellé.

Maldonado destaca que la crisis del mercado de microchips es una buena muestra de este desajuste entre una demanda que crece exponencialmente y una oferta que aumenta linealmente, generando cuellos de botella. Además, remarca que las limitaciones no se reducen sólo a la escasez de capacidad productiva, sino a la carencia de suficientes profesionales especializados en el diseño y producción de semiconductores, por lo que augura una “guerra por el talento”. 

 

‘Balcanización’ regulatoria

“Venimos de un contexto con regulaciones comunitarias, globalmente homogéneas. Se buscaban unas reglas comunes a nivel continental y armonizadas con las existentes en otras regiones para que fuera más fácil hacer negocios. Ahora, el péndulo se está inclinando hacia la ‘balcanización’ por distintos motivos, no por razones económicas. Tiene que ver con aspectos geopolíticos. Por ejemplo, hay tensiones que hacen que la soberanía del dato sea crucial. Esto provoca que algunas empresas no puedan operar en determinados países o que algunos países impongan unilateralmente ciertas restricciones. Estamos yendo hacia reglas unilateralmente impuestas que ‘balcanizan’, en vez buscarse la homogeneización”, observa Bellé.

Este contexto tendrá consecuencias en el ámbito tecnológico. “Va a hacer que sea más costoso hacer negocios internacionales. Y la globalización va a dar un paso atrás en determinadas áreas, porque va a ser más costosa y compleja. Además, las empresas van a tener que prepararse para diferentes escenarios según dónde operen”, anota.

Por su parte, Maldonado explica que, a grandes rasgos, esta ‘balcanización’ da lugar a cuatro grandes bloques en función de su postura respecto al desarrollo normativo: “China, donde la regulación tiene en mente el beneficio del propio estado, que lo controla todo; Estados Unidos, que orienta su regulación hacia los intereses de las grandes corporaciones, de los gigantes tecnológicos; Europa, que mira por el usuario; y un cuarto bloque ‘cajón de sastre’, donde se incluyen muchos países africanos y de otras regiones que no tienen apenas regulación. Son visiones completamente distintas y cada bloque regula siguiendo sus intereses”, comenta.

La fragmentación regulatoria ya está teniendo consecuencias en el ámbito tecnológico. “En el mercado cloud, los centros de datos se tienen que mover a las zonas donde están los negocios. Por ejemplo, Palantir anunció recientemente que se va a llevar todos los datos de las empresas británicas a datacenters en Reino Unido”, recuerda Maldonado. Incluso considera que un recrudecimiento de está fragmentación podría llegar a afectar a los estándares con los que construye la infraestructura tecnológica, perdiendo muchas de las ventajas de la globalización.

 

"Hay tensiones geopolíticas que hacen que la soberanía del dato sea crucial", apunta el analista Alberto Bellé

 

Democratización de la agilidad

“De todas las reglas de ventaja competitiva —coste, experiencia de cliente…—, la que gana es la agilidad. El crecimiento lo capturan las empresas que crecen rápido”, afirma Bellé. De hecho, en los últimos años se ha acuñado una expresión que lo ilustra con claridad: “El pez rápido se come al lento”.

El analista de IDG hace hincapié en que la agilidad ya no se limita sólo a la innovación, sino que se extiende a toda la organización. “La democratización supone trasladar las metodologías agiles —DevOps, Agile, etc.— a toda la operativa del negocio. Las estructuras organizativas tradicionales, donde las decisiones las toma una jerarquía y hay que esperar a que decida el eslabón superior para que actúe el inferior, son una barrera para la agilidad. Se destacan mucho las compañías de nueva generación, que trabajan en equipos, en tribus y en espacios abiertos de forma nativa. Están en ventaja frente a las empresas que tienen una pirámide organizacional de reporte tradicional”, valora. 

 

Créditos: Kelly Sikkema (Unsplash).

 

También favorece esta agilidad la irrupción del no code/low code. “Hace que todo el mundo pueda desarrollar”, apunta Bellé. Además, pone el acento en que el no code/low code está permitiendo “reinternalizar capacidad de desarrollo que antes era externa porque era más barato”, beneficiándose de la agilidad que ofrece la posibilidad de desarrollo de forma interna. Asimismo, Maldonado recalca que el uso del no code/low code ya no se limita a la periferia del negocio, sino que “empieza a entrar en el core de muchas organizaciones”. 

Según IDC, el 70% de las inversiones del G2000 en automatización empresarial en 2024 se destinarán a plataformas de automatización multimodal sin código, que admitirán la habilitación digital tanto de desarrolladores profesionales como de los usuarios empresariales.

 

Reinvención digital: crecer en lo nuevo

“No sabemos dónde estará el crecimiento, porque estará en algo nuevo. Lo existente ya está optimizado en coste, ajustadísimo y bajo unas reglas de márgenes predefinidas. Innovar, lo que antes era aconsejable como práctica para todas las empresas, ahora es imprescindible para tener margen. Porque el margen estará en lo nuevo, que todavía no existe. Tras casi dos años de pandemia, las empresas que han sobrevivido han sufrido notablemente en sus márgenes y necesitan más margen para seguir existiendo. Y en lo existente no lo van a encontrar. Por eso, muchas compañías están extendiendo su modelo de negocio hacia áreas donde antes no estaban presentes”, señala Bellé. 

“Las empresas no están innovando únicamente en producto, sino también en modelo de negocio. Van juntas. No solo innovan en los productos que lanzan, sino también en el modelo de pago, de financiación, de consumo… todo aquello que va asociado a ese producto”, agrega.

Asimismo, Maldonado hace hincapié en la pertinencia del método de ensayo y error. “Las empresas necesitan experimentar constantemente y en todas las partes del negocio. Como no sabemos qué es lo que va a funcionar, tenemos que probar. Y no sólo en el producto, en la mejora de la funcionalidad, etc., sino también en términos de modelo de negocio”, apunta. 

En este sentido, pronostica “una tendencia clara hacia la servitización de algunos de negocios, donde los productos se transforman en servicios y éstos se convierten en software, generando nuevos modelos de negocio”. 

 

Operaciones remotas e inteligentes

José Cano, director de análisis de IDC España, adelantaba en un artículo realizado para esta publicación recientemente que la gestión remota ganará presencia este año. “Garantizar que el personal correcto esté in situ para realizar tareas específicas puede ser a menudo complejo, especialmente en los últimos tiempos. El diseño de los procesos para las operaciones remotas permite a las organizaciones beneficiarse de la ampliación de la experiencia externa para apoyar las operaciones del sitio y reducir el número de personal necesario para estar en el sitio. De hecho, según los datos de IDC, el 75% de las organizaciones industriales supervisarán la mayor parte de sus activos de forma remota, al tiempo que mantendrán un cierto nivel de personal sobre el terreno para prestar apoyo en 2023”.

Por otra parte, IDC pronostica que, en 2024, “el 60% de las empresas habrán infundido con IA sus operaciones de infraestructura de TI a través de las capacidades de AIOps para llevar a cabo una gama cada vez más amplia de procesos operativos de TI, ampliando desde las tareas de gestión individuales asistidas por inteligencia artificial (IA), como la correlación de eventos o la detección de anomalías, hasta la automatización de procesos operativos completos, como la detección, clasificación, resolución y corrección de incidentes en bucle cerrado”. 

“Entre las principales capacidades operativas que se pueden utilizar con IA se encuentran la inteligencia predictiva, la prevención de incidentes, la resolución de problemas, la correlación de eventos, la reducción de incidentes, la identificación más rápida de la causa raíz y el mantenimiento de los volúmenes, la escala y la complejidad cada vez mayores”, anota Cano en el artículo.

 

Créditos: Christina Wocintechchat (Unsplash).

 

Trabajo híbrido y nueva normalidad

El trabajo híbrido se ha convertido en una realidad palpable en el último año. “La transformación digital y la volatilidad de los negocios impulsarán al 70% de las organizaciones a desplegar modelos de trabajo remotos o híbridos, redefiniendo los procesos de trabajo e involucrando a diversos grupos de talento en 2023. En este contexto, las soluciones de monitorización de la productividad del empleado y la búsqueda de mecanismos que garanticen la flexibilidad del empleado se convierten en las principales palancas de inversión en este ámbito”, especifica el director de análisis de IDC España.

Además, Forrester, en su informe ‘Predictions 2022’, advierte que la tasa de renuncia de empleados crecerá al 2,5% mensual en las empresas que insistan en un modelo 100% presencial. Sin embargo, reconoce que la transición al trabajo híbrido no es fácil. No en vano, señala que un tercio de los primeros intentos de cambio de modelo no funcionarán, ya que muchos líderes seguirán programando reuniones, asignando roles y ofreciendo oportunidades de promoción basándose en la experiencia presencial.

En una línea similar, la consultora señala que la pandemia ha moldeado las expectativas de los clientes, quienes demandan que muchos de los servicios que se han instaurado durante esta situación pasen a formar parte de la ‘nueva normalidad’. “A medida que se levantan las restricciones de la pandemia, las empresas e instituciones han comenzado a reanudar algunas formas de hacer negocios como antes de la pandemia. Eso es un error, porque los consumidores se han acostumbrado a muchos de los servicios y continuarán queriéndolos, como la opción de hacer reuniones remotas o la ampliación del pago digital. Por ejemplo, entre la mitad y dos tercios de los consumidores estadounidenses y europeos dicen que la pandemia ha cambiado la forma en que compran productos y el número de adultos estadounidenses que estarían interesados en una cita de salud por videochat ha aumentado en un 66% desde 2019”, detalla.

Asimismo, Forrester indica que la pandemia ha obligado a las marcas a acelerar su transformación comercial para realizar transacciones con clientes 100% digitales, ya sea a través de canales propios, marketplaces o redes sociales. De este modo, las empresas deberán priorizar el comercio omnicanal y la experiencia de usuario. 

 

Desde Forrester recuerdan que la transición al trabajo híbrido no es fácil

 

Personalización inteligente y aumentada

“Las organizaciones orientadas al consumidor operan en la actualidad en un escenario en el que cada experiencia física que ofrecen compite intrínsecamente con los mercados digitales, las redes sociales y los vendedores nativos digitales directos al consumidor. A medida que las organizaciones evolucionen en su madurez digital irán incorporando más soluciones imbuidas de IA. En 2026, esperamos que las experiencias de los clientes B2C y B2B den un salto hacia un compromiso sin fricciones que se perfeccione continuamente para anticipar y satisfacer las expectativas de esos clientes en todos los canales”, según el texto de Cano.

En este sentido, indica que “el ingrediente diferenciador es la IA”. “Permite al marketing y a las ventas comprender el comportamiento y la intención de varios conjuntos de clientes para predecir, probar y aprender la siguiente mejor acción, proporcionando una experiencia óptima cuándo, cómo y dónde un consumidor o cliente la quiere. Las capacidades superiores de las aplicaciones impulsadas por la IA escribirán y entregarán campañas de correo electrónico, puntuarán e identificarán la disposición de un cliente potencial a comprar, escribirán un post en las redes sociales, determinarán las mejores tácticas de medios pagados, crearán y entregarán una demostración del producto, chatearán durante un evento, responderán a preguntas sobre el producto, tomarán un pedido, medirán las tácticas de marketing y el ROI y construirán previsiones de ventas. El marketing y los vendedores humanos pasarán a una toma de decisiones más compleja, a acciones, a experiencias curadas y a la creación de relaciones con la orientación de su asistente personal de IA”, desgrana.

 

Punto de inflexión para la explicabilidad de la IA

Fernando Maldonado (IDG) hace hincapié en que este año será decisivo para la explicabilidad de la IA. “Hay una clara necesidad de que toda esta IA empiece a ser explicable. Hay empresas que no van a aplicar IA, con los beneficios que pudieran obtener, mientras que esa IA no pueda explicar de alguna manera los resultados que está logrando. Va a haber bastante innovación en esa parte. Y esta explicabilidad nos lleva también a otro ámbito: la aplicación de la IA de forma ética y responsable. No va a ser el ‘salvaje Oeste’, sino que va a existir una regulación sobre su aplicación, lo que va a condicionar los casos de uso”, reseña

 

 

Datos en el 'edge'

“Hoy en día, las aplicaciones y los datos se extienden más allá de los entornos de TI centrales hacia la nube y, cada vez más, hacia los entornos periféricos, incluidos el internet de las cosas, los dispositivos móviles y los sistemas de computación, almacenamiento y redes periféricos. El volumen de datos creados y procesados en el 'borde' está creciendo exponencialmente. Se está convirtiendo en algo cada vez más estratégico y permite a muchas organizaciones que dan prioridad a lo digital crear nuevas ofertas de negocio a la vez que transforman muchos flujos de trabajo y procesos tradicionales”, apunta en el mencionado artículo el portavoz de IDC.

Así pues, explica que “las conversaciones en la sala de juntas están cambiando rápidamente de la necesidad de convertirse en organizaciones impulsadas por los datos a la necesidad de convertirse en ‘organizaciones inteligentes’ a través de programas de datos, la contratación de profesionales nativos de datos y la transformación de los procesos”. 

Y en este escenario, el edge gana fuerza. “Se está convirtiendo rápidamente en la nueva frontera de la innovación y la capacidad de respuesta, lo que hace que la gestión, el procesamiento y la protección de los datos del borde sean fundamentales para los procesos empresariales digitales de cualquier organización y los compromisos con los clientes. IDC espera que, para 2024, el 65% de las organizaciones del G2000 se centren en los desafíos únicos creados por este robusto recurso de datos de edge y adapten la administración de datos, la seguridad y las prácticas de red con la vista puesta en la optimización del extremo”, precisa.

 

Créditos: Francesco Gallarotti (Unsplash).

 

Apuesta por la sostenibilidad

“La sostenibilidad de los negocios está en el centro de las estrategias de las empresas y va a influir mucho en la parte tecnológica”, declara Maldonado. Según una encuesta de IDC, el 74% de las organizaciones consultadas en todo el mundo consideran factores ambientales, sociales y de gobernanza como ‘muy importantes’ para el valor empresarial de su empresa, frente al 48% en 2020.

Asimismo, Forrester especifica que más de un 25% de las empresas de la Unión Europea añadirán la figura del chief sustainability officer en su cuadro directivo en 2022, especialmente en los sectores de servicios financieros y comercio minorista.

 

 

Hacia una cloud híbrida, múltiple e interoperable

“Las empresas quieren una cloud híbrida, en la que se puedan mover de una nube a otra e incluso de una nube a una infraestructura propia, según el ciclo de vida del dato, la aplicación o la carga. Esa es la cloud que quieren las empresas: transparente y sin ataduras”, afirma Alberto Bellé (IDG). 

Igualmente, Fernando Maldonado (IDG) explica que las empresas desean poder operar con varias clouds y moverse entre ellas por varias razones. “En el ámbito cloud hay mucha innovación. Si otra nube ofrece una innovación que les conviene, quieren poder saltar a ella. También empujan hacia la inteoperabilidad las caídas puntuales que han tenido algunos proveedores cloud. Las empresas cuya infraestructura depende completamente de un proveedor se han viso muy afectadas por estas caídas, dejando de operar durante horas. Las empresas van a trabajar con varias clouds, aunque tampoco con muchas, con unas dos o tres de promedio”, comenta. 

Además, Bellé indica que “el cloud ha entrado definitivamente en el centro de los negocios y ya no se limita a la periferia”. “Ya no hay ninguna duda sobre la opción de cloud para cualquier carga de negocio, sea critica o no. Antes, las cargas críticas se quedaban en casa”, apunta. 

Por otro lado, incide en el impacto que puede tener en la nube la tendencia hacia la ‘balcanización’ regulatoria. “Así como hace años oíamos hablar de clouds verticales o industriales, empezaremos a escuchar hablar de clouds soberanas, debido a las restricciones, regulaciones o limitaciones propias de cada país”.

 

 

 



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