Tendencias | Noticias | 29 ENE 2019

Videoconferencia en la nube: de la ventaja competitiva al 'must have'

videoconferencia lifesize
Juan Aracil (Lifesize)

Actualmente los lugares de trabajo han cambiado. El vídeo ha permitido que un gran número de trabajadores remotos de todo el mundo interactúen cara a cara con sus equipos, ya sea desde la oficina en casa, la oficina remota, el espacio de coworking o incluso la cafetería. Las tecnologías como la videoconferencia y el intercambio de contenido inalámbrico se están incorporando a cada espacio de reunión y no solo a las juntas directivas ejecutivas como en el pasado.  Además el personal está cambiando rápidamente; las empresas que buscan atraer a los talentos de la generación nativa digital están priorizando las culturas de colaboración por vídeo para adaptarse mejor a estilos de trabajo ágiles.

Hace cinco años, la arquitectura de la nube se convirtió en el mayor disruptor del sector desde el invento de la alta definición. En la actualidad, las empresas que ofrecen una solución de videoconferencia y comunicación han migrado a la nube, se han convertido en una solución local especializada o son tan nuevas que la nube es lo único que conocen. Y hay que tener presente que la videoconferencia pronto dejará de ser sólo una ventaja estratégica para las empresas para convertirse en un factor imprescindible para aquellas que quieran seguir siendo competitivas. El vídeo en la nube proporciona adaptabilidad, seguridad y fiabilidad a través de una interfaz de usuario moderna y consistente desde la sala de reuniones hasta los dispositivos personales que usamos a diario. Y las empresas de cualquier sector se han dado cuenta de sus beneficios y posibilidad de ahorro de costes.

Como las empresas luchan por mantenerse al día con las tendencias de la comunicación, sabemos varios detalles que se aplicarán en el futuro en relación al mundo de las videoconferencias. En primer lugar, la tecnología que tenemos a nuestro alcance es excelente y, como cualquier otra generación, está impulsada por las herramientas personales que las personas utilizan. Con ese fin, la experiencia del usuario se convertirá en el principal impulsor de la innovación. Los deseos del usuario se considerarán en mayor medida. En segundo lugar, el impacto del vídeo en casos de uso más especializados seguirá creciendo. Solo hemos visto la punta del iceberg cuando se trata de la colaboración por vídeo en el lugar de trabajo.

Como he mencionado anteriormente, el vídeo ha supuesto una ventaja comercial hasta este momento, pero pronto se convertirá en una parte esencial de la tecnología corporativa. En tercer lugar, comenzaremos a ver más iniciativas ecológicas en el lugar de trabajo con el aumento de la colaboración por vídeo. Hoy, el 40% de todas las emisiones provienen de vehículos. Al compensar un viaje cotidiano o trabajar desde casa un par de días a la semana, podríamos conseguir un gran impacto colectivo en nuestra huella de carbono. Y, finalmente, la videoconferencia llegó para quedarse. Lo que las empresas tienen que decidir es qué características son las más importantes a la hora de seleccionar la tecnología de colaboración que necesitan.

Conclusión

El vídeo  es necesario.  Ya no es una opción.  Las personas demandan la  misma experiencia de usuario  de las tecnologías que se usan  en el entorno laboral que las que  obtienen de las tecnologías personales.  Para garantizar una experiencia de vídeo de calidad, los servicios de vídeo en particular continuarán evolucionando su arquitectura de red para ser más eficientes en el extremo inferior y escalar de forma continua a las resoluciones de alta gama de 4K. Incluso la inteligencia artificial podría permitirnos determinar la duración óptima de una reunión, el número ideal de participantes o el mejor momento del día para celebrar una reunión con el fin de mejorar la productividad.

 

El autor de este artículo es Juan Aracil, general manager de Lifesize Iberia

 

 


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