| Artículos | 08 ABR 2005

El patrimonio bibliográfico y cultural valenciano se abre al mundo

Bivaldi supone la digitalización y ubicación en Internet de miles de obras
Esther Macías.
Las bibliotecas y archivos bibliográficos no pueden quedar al margen de la revolución social que supone la adopción de las Tecnologías de la Información (TI) en lo que a difusión de conocimientos en todo el mundo se refiere. Bajo esta premisa, la Generalitat Valenciana puso en marcha hace unos cuatro años el proyecto BIVALDI (Biblioteca Valenciana Digital), una ambiciosa iniciativa que conlleva la digitalización de miles de obras, desde incunables y manuscritos, pasando por obras costumbristas y de clásicos valencianos, hasta incluso tratados de derecho.

La Biblioteca Valenciana Digital (BIVALDI) permite, desde 2002, el acceso y difusión del rico patrimonio bibliográfico y cultural del pueblo valenciano a los lectores de todo el mundo a través de la Red. Para ello, se está llevando a cabo un ingente trabajo de digitalización de incunables y manuscritos, de las obras literarias y científicas valencianas más relevantes, monografías históricas, tratados de derecho y un sinfín de documentos que puedan ser considerados de mayor interés para el desarrollo de la investigación científica sobre el patrimonio histórico, bibliográfico y cultural de la comunidad valenciana.
La decisión de crear esta biblioteca tan especial, fue tomada por los responsables de la Biblioteca Valenciana, una institución de la Generalitat Valenciana encuadrada en el grupo de las bibliotecas nacionales, que estaban convencidos de que estas iniciativas responden a las nuevas demandas de los ciudadanos de la Sociedad de la Información, además de ser proyectos cuyo coste de mantenimiento de la información es bajo, una vez digitalizadas las obras, además de permitir una elevada velocidad de recuperación de los mismos.

Proceso de digitalización
El proyecto, cuyo máximo responsable es Romà Seguí, jefe de servicios y coordinación técnica de la Biblioteca Valenciana, comenzó en mayo de 2001, cuando se encargó a la empresa Masmedios el desarrollo y mantenimiento del mismo, lo que lleva a cabo con un equipo propio de tres personas que trabajan conjuntamente con otras dos de la Biblioteca Valenciana. Masmedios ha diseñado desde las herramientas de programación hasta la base de datos. Aunque su contrato con la Biblioteca finaliza dentro de tres meses, seguramente se prolongará ocho más.
Como apunta Alicia Sellés, coordinadora de BIVALDI por parte de Masmedios, actualmente en la web hay unas 170 obras entre originales, transcripciones y estudios complementarios que acompañan a las obras originales. “Las obras se digitalizan como imágenes, es decir, en formato .JPG, y la información que la acompaña está disponible en PDF y Word”. El mayor reto, según la responsable, está siendo, “además del ingente volumen de información que hay que digitalizar, el estado del material, pues hay muchos libros y manuscritos de gran antigüedad que es imprescindible tratar con sumo cuidado a la hora de digitalizarlos. Por este motivo, contamos con un restaurador que nos ayuda con esta problemática”. Asimismo, según Sellés, el proceso de digitalización de imágenes conlleva un completo procedimiento de seguridad: “Las imágenes tratadas, deben ir con unas marcas de agua como mecanismo de seguridad y protección de los derechos de autor”. Por otro lado, además de volcar la información en Internet, ésta se copia en otros soportes tecnológicos. De hecho, ya hay unos 500 CDs y 200 DVDs almacenando las obras digitalizadas.
Para el reconocimiento óptico de caracteres, se utiliza un software de la empresa Abbyy, llamado Fine Reader. Éste permite digitalizar una o varias imágenes, crear los lotes que se necesitan y trabajar el reconocimiento en la misma herramienta, sin necesidad de recurrir a ningún otro software. Además, dado que el material con el que se trabaja está en castellano y en valenciano, la herramienta incluye diccionarios para facilitar el trabajo. A éstos se les puede ir incorporando los vocablos o formas arcaicas de las dos lenguas que van apareciendo.
Por otro lado, la herramienta permite reconocer tipografías antiguas, ya que brinda la posibilidad de moldear el diseño y agregarlo o seleccionar el tipo de fuente para que el reconocimiento sea más exacto. Asimismo, realiza automáticamente un análisis de la distribución de la página que, por otra parte, se puede modificar manualmente si es necesario; e inserta los archivos de texto que genera, que también se pueden definir y dibujar manualmente las celdas, filas o columnas de modo que se obtenga un formato exacto de la información que contiene la página.

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