| Artículos | 28 SEP 2001

Impulso al desarrollo del Internet móvil

El Gobierno está con las nuevas tecnologías
Anna M. Birulés.
Desde que el Gobierno español convocó el concurso para la adjudicación de cuatro licencias de telefonía móvil de tercera generación (UMTS), en 1999, el sector de las telecomunicaciones ha experimentado múltiples y profundas transformaciones en España y en el mundo. Entonces, las previsiones de los fabricantes de equipos de telecomunicaciones situaban la disponibilidad de equipos de red y terminales del nuevo standard tecnológico en un futuro cercano. Sin embargo, con el transcurso de los meses las estimaciones de disponibilidad de la tecnología se fueron retrasando en el tiempo.

Los principales fabricantes de equipos de telecomunicaciones reconocía tener serias dificultades para cumplir con las previsiones de disponibilidad comercial de la tecnología UMTS. Y esta situación, evidentemente, no afectaba exclusivamente al mercado español. En el resto de Europa también se había instalado la idea de que era poco probable que se pudiera arrancar el UMTS en las fechas inicialmente previstas.
Ante esta situación, el Ministerio de Ciencia y Tecnología, consciente de la importancia de la implantación de la tecnología UMTS para acelerar el desarrollo de la Sociedad de la Información, decidió realizar una consulta pública entre todos los actores del sector de las telecomunicaciones de quienes dependía la puesta en marcha de los nuevos servicios, es decir, operadores de redes y fabricantes de equipos. Los resultados de esta consulta pusieron de manifiesto que la práctica totalidad de los encuestados consideraba inviable que los servicios comerciales basados en la tecnología de tercera generación estuvieran disponibles el 1 de agosto del año 2001, fecha que se había fijado para el inicio del servicio en el concurso convocado dos años atrás. Igualmente, el consenso del sector no consideraba probable el arranque de los servicios antes de mediados de 2002, dados los problemas de disponibilidad de terminales y equipamiento de redes con tecnología UMTS.
Por su parte, la Comisión Europea, también consciente del problema, elaboró un documento –el “Informe Liikanen”- en el que se instaba a los países de la UE a adoptar medidas que favorecieran el desarrollo de Internet a través del teléfono móvil como elemento clave para el desarrollo de la Sociedad de la Información, sobre todo, teniendo en cuenta la ventaja competitiva que para Europa significa el éxito de la tecnología anterior – el GSM- con un standard extendido en todos los países y con un alto nivel de penetración entre la población, que en la mayoría de los mercados se sitúa alrededor del 70 por ciento.
Ante todos estos condicionantes externos que van a retrasar la disponibilidad de la tecnología UMTS, pero con la certeza de que la telefonía móvil de tercera generación tiene un gran futuro, el Ministerio de Ciencia y Tecnología ha decidido apoyar el desarrollo acelerado del GPRS. Esta tecnología puente entre el GSM y el UMTS servirá para ir creando y desarrollando el mercado del Internet móvil y como plataforma de ensayo de aplicaciones similares a las que posteriormente se desarrollarán sobre el UMTS. No hay que olvidar que la tecnología móvil que hasta ahora ha tenido un mayor éxito en el mundo, GSM, sufrió retrasos similares en su lanzamiento así como una acusada escasez de terminales en los primeros años.
Con esta perspectiva, el Ministerio de Ciencia y Tecnología ha puesto en marcha una batería de medidas dinamizadoras de las nuevas generaciones de telefonía móvil. España no ha renunciado a figurar entre los primeros países que incorporen el uso masivo de Internet móvil -el principal objetivo que se perseguía con el concurso para las licencias UMTS- y para ello ha adaptado la fecha del despliegue inicial del UMTS a las previsiones que maneja el conjunto de la industria, es decir el verano de 2002. Con todo, el Ministerio de Ciencia y Tecnología mantendrá un seguimiento constante de la disponibilidad de los equipos de tercera generación para adaptar sus actuaciones a la evolución tecnológica..
Al mismo tiempo, el Gobierno ha puesto las condiciones para incrementar el nivel de competencia efectiva en este mercado, facilitando al cuarto operador, que inicialmente debía ingresar en el mercado a partir de la tecnología UMTS, la posibilidad de ofrecer servicios móviles avanzados basados en GPRS utilizando las redes de los otros operadores que ya estaban presentes en el mercado. De esta forma, los ciudadanos y las empresas podrán disfrutar de un conjunto más amplio de ofertas de servicios y de nuevas aplicaciones, así como de mayor capacidad de elección. Al mismo tiempo se mantiene la intención de promover la aparición de nuevos agentes que estimulen la competencia en el mercado de comunicaciones móviles sin necesidad de disponer de espectro, con la próxima regulación de los operadores móviles virtuales.

Anna M. Birulés i Beltrán, ministra de Ciencia y Tecnología.

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