| Artículos | 03 JUN 1994

Más rápido, más alto, más fuerte

El CAR de Sant Cugat prepara, con tecnología punta, los atletas del futuro
Joan C. Ambrojo.

Superar los 10 metros en el salto de longitud, los 2,5 en altura o correr los 100 metros lisos en menos de 9 segundos son algunos de los retos a batir por los atletas. Con un buen entrenamiento no basta. En los últimos años el atletismo de élite está aplicando numerosas disciplinas científicas que alejan al deporte del romanticismo de principios de siglo. Biomecánica, nutrición, fisiología son los nuevos símbolos para el éxito o fracaso en una competición. Y la informática, con todas sus variantes, ha entrado con fuerza en el tartán. El Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Vallès, en Barcelona, es el primero de España en utilizar las nuevas tecnologías para que los atletas del futuro puedan arañar unas décimas al cronómetro.

El Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat (CAR) es un ente público que depende de la Secretaría General del Deporte de Catalunya (SGD) y del Consejo Superior de Deportes. Creado en 1986, la nominación de Barcelona como sede de los Juegos Olímpicos de verano fue una ocasión importante que justificó su creación. Permitió comenzar a preparar deportistas de alta competición, apunta Josep Escoda, director de investigación del CAR. Con un presupuesto anual de 800 millones de pesetas, una parte de sus gastos son cubiertos por recursos propios, ya que las federaciones españolas becan deportistas y utilizan sus instalaciones. Este es el único centro de alto rendimiento del país, pero el objetivo del CSD es crear un total de tres centros. Para Escoda, un centro de alto rendimiento debe cumplir los siguientes requisitos: el deportista dispone de atención integral e incluso hacer su formación académica (Instituto de Bachillerato propio) en coordinación con los planes de entrenamiento. El tercer aspecto es la unidad de investigación, que presta el soporte asistencial y científico, tanto para el entrenador como para el deportista para que pueda mantener un nivel de rendimiento alto. Formar élite lleva asociado un aumento de la práctica deportiva en la sociedad, asegura.

Estructura del CAR

La organización del centro está definida por una serie de unidades operativas. La académica, con la responsabilidad del Instituto de Bachillerato, residencia y tutoría, seguimiento de universitarios, y actividades culturales; la técnica, que cuida los aspectos de instalaciones, materiales, preparadores físicos; la unidad de investigación, que presta soporte asistencial y científico a los deportistas; y la administrativa.

La unidad de investigación se divide, a su vez, en tres áreas principales: asistencial, ciencias del deporte y proyectos. El objetivo fundamental de la primera es cuidar la salud de los deportistas, a través del consorcio del Hospital de Terrassa. Ciencias del deporte permite a los entrenadores que hagan un seguimiento y control muy objetivo de sus procesos de entrenamiento. Esta área está formada por los departamentos de Fisiología, Psicología, Biomecánica, Planificación y Tecnología. Desde pruebas de esfuerzo a estudios antropométricos del deportista, grasa corporal, evaluación de sobrecargas de entrenamiento y, sobre todo, los test de campo, sacar las pruebas de laboratorio a la pista, que es donde pasan las cosas. Pero también entran todos los aspectos de nutrición y dietética, con el control y diseño de los menús del restaurante del CAR. En psicología incluso se aborda la capacidad del atleta para someterse a determinados regímenes de entrenamiento. Biomecánica es uno de los departamentos que más recursos tecnológicos está utilizando. Tradicionalmente pecaba de pocos recursos o que la tecnología no estaba a un nivel para aprovecharse. Se trabaja en cinemática directa, mediante células fotoeléctricas en una recta; Se pretende que cada vez más los entrenadores lo utilicen por ellos mismos, sin necesidad de científicos, sino que lo puedan hacer con el ordenador y obtener cronometrajes simultáneos, diferentes velocidades, etc.. La dinámica directa mide la fuerza, sobre todo en saltos. En cinemática directa se utiliza el paquete americano Peak Performance, donde a partir de imagen de video se hacen una serie de análisis cinemáticos clásicos. Sobre esta idea ha nacido Compamm-Sport, una herramienta de análisis de las imágenes capturadas. Es una aplicación a punto de aparecer en el mercado, fruto de la colaboración con el CEIT de San Sebastián, una escuela de ingeniería donde desarrollan software aplicado al análisis mecánico.

La unidad de tecnología presta soporte informático a las diferentes áreas: Porque todos los departamentos tienen ordenador y en algunos casos hay requerimientos especiales, de algún programa hecho a medida, todo y que se pretende que se trabaje en plataformas estándar, porque la experiencia es que se acaban haciendo obsoletos, los conocimientos evolucionan y, en definitiva, los especialistas no pueden incorporar sus conocimientos si los paquetes están muy cerrados.

Gran parte del personal del CAR proviene del deporte, aspecto que beneficia a los desarrollos. En el CAR no existe un departamento de informática: Todo el mundo debe saber. La unidad de investigación es la que utiliza más recursos tecnológicos: 45 personas y un parque instalado de 12 máquinas, 3 workstations y periferia.

Por su parte, la unidad de ingeniería crea a menudo aparatos que no existen en el mercado y que los entrenadores piden. Planificación es un departamento de soporte al entrenador: desde el diseño de baterías de test, distribución de los controles durante la temporada, etc.

El área de proyectos está destinada a la realización de proyectos esponsorizados. Actualmente, el más importante es el Sandoz Sport Research, en el que se aplica la tecnología de resonancia magnética para el estudio del metabolismo muscular. De esta forma se pueden medir, a través de imagen, las cargas reales de actividad de un atleta de alta competición. Otro proyecto es el ABAT, que nació junto con el CAR. Fue utilizado como herramienta de análisis durante los JJ.OO. de Barcelona. Su espíritu era dar soporte al entrenamiento utilizando videografia y estaciones de trabajo. Implantar nuevas tecnologías en el entorno de la biomecánica. Hasta ahora se trabajaba con cine, sistemas bastante primarios y cálculos de procesos de análisis corriendo en entornos muy primitivos. Los nuevos sistemas tienen, en opinión de Josep Escoda, sus inconvenientes, pero también una gran número de ventajas sobre el cine: Revelado de película, tiempo de proceso, etc. factores que iban muy en contra de la velocidad en dar información, que es lo que nos planteábamos. En video, 50 imágenes por segundo contra las 100 del cine de alta velocidad, pero hay mucho que decir en biomecánica a 50 imágenes por segundo. Durante los JJ.OO. se llega a dar un proceso de análisis en cinco horas de tiempo, pero el ABAT ha tenido continuidad en el proyecto ANIMET, que focaliza su atención en la creación de bases de datos estandarizadas de lo que han de ser matrices de movimiento. Uno de los grandes avances se ha producido en el desarrollo para automatizar los procesos de captura del movimiento. Hemos dado un gran salto en el análisis; Compamm-Sport es una herramienta muy competitiva pero faltaba que la información fuera capturada rápidamente y que el proceso global se produjera en tiempo útil.

Se está en la fase de implementar sobre plataforma Indigo de Silicon una tarjeta de video Galileo de captura en tiempo real. Dentro de Indigo, en Unix, desarrollarán un programa de captura de imágenes. Fruto de ello se ha firmado un convenio con Animática, interesada en nuestras actividades, sobre todo en nuestro salto en cuanto a la calidad de movimientos que conseguimos animar, que es el crítico en el entorno de animación. Esto es importante porque buscan obtener una fidelidad de los movimientos del cuerpo humano; entre uno y tres segundos de duración, a 50 imágenes por segundo, la información es bastante manejable. A part

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