Economía digital | Artículos | 01 JUL 1999

Comercio en España: el inicio y los retos

Carolina Miyata.
Las transacciones comerciales por Internet supondrán, solamente en España, cerca de 80.000 millones de pesetas en el 2000. Lejos de constituirse como una moda pasajera, supone un cambio en los hábitos de consumo y nuevos modelos de negocio. Pero ¿quienes protagonizan este emergente mercado en nuestro país? Con ello, iWorld abre una sección dedicada exclusivamente a las tendencias en este área.

A modo introductorio es necesario diferenciar los tipos de actividades que globalmente se aglutinan bajo el nombre de comercio electrónico. El Business-to-Business o el comercio entre empresas realizado a través de Internet ha sido llamado a protagonizar mayoritariamente el comercio electrónico del futuro. La exponencial reducción de costes o la mejora del servicio en cuanto a factores como menor tiempo de respuesta y aumento de la eficacia en las labores administrativas encuentran superior revelancia cuando hablamos de grandes volumenes de ventas.
Junto a este tipo de comercio en línea se encuentran las posibilidades de compra por parte del usuario final. El Business-To-Consumer resulta ser la gran asignatura pendiente en cuanto a la necesidad de que las autoridades y empresas abran un marco seguro de garantía así como un decidido impulso final de las propias compañías por disponer ofertas atractivas, sencillas de tramitar y accesibles desde una navegación intuitiva.
Por último, se sitúa las transacciones electrónicas entre administraciones públicas, área avanzada en nuestro país, en el intercambio de documentos y otras actividades, con inicitivas como el Proyecto CERES, promotor de la firma electrónca.

España va... bien
Las posibilidades de Internet respecto a las actividades comerciales establecen tres fases de madurez: utilización como ca-
nal de información interno, un segundo paso como medio de transmisión externa y publicidad, para finalizar como canal de comercio electrónico propiamente y atención al cliente con servicios de valor añadido. Compaginando esta especie de termómetro con los datos ofrecidos por el estudio Delphi sobre el panorama español elaborado por la Asociación Española de Co-mercio Electrónico (AECE), las cifras son esperanzadoras, utilizando un 71% de las empresas estudiadas Internet para disponer información de su oferta y un 35% como canal de venta electrónica. Esta línea de actuación se refuerza positivamente al detectar que un 42% de las empresas con propio sitio web planean introducirse en el comercio electrónico durante 1999. Respecto al tipo de entidades comerciales, resulta esperanzador que las empresas pequeñas, mayoritarias en el panorama empresarial español, hayan incluido entre sus estrategias el comercio electrónico, (un 38%). Entre las razones esgrimidas destaca el hecho de que Internet se plantea como plataforma de lanzamiento hacia nuevos y mayores mercados, impensables hasta ahora por los canales tradicionales. Tras ellas, son las corporaciones de mayor tamaño (un 34%), el segundo tipo de interesadas en Internet aunque desde usos más tradicionales como es la difusión de información corporativa.
Por sectores, España sintoniza a grandes rasgos con el resto de mercados electrónicos, permaneciendo aún la venta de artículos de consumo líderes en Internet como libros, música o informática y servicios como viajes o bolsa en puestos aún no representativos. El sector de automoción, seguidos de los medios de comunicación, el segmento editorial y el financiero son las áreas que cuentan con una mayor penetración de Internet como canal de negocio.
El hecho de encontrarse España como miembro de la Unión Europea se traduce en el potencial aprovechamiento de oportunidades que pueden ser partícipes las empresas españolas. Por una parte, la utilización masiva del Euro como moneda única a partir del 2002, y su respectiva comodidad como moneda de pago común y sistema comparativo de precios en la “Europa unida”, y por otra, las políticas de convergencia y establecimiento de un marco común en materia de legalización de la firma electrónica o protección de datos frente a posibles usos fraudulentos. En este sentido, consultoras como Forrester Research designan las “zonas electrónicas” o áreas más avanzadas en cuanto al comercio en línea como “locomotoras” en este desarrollo europeo.

España va... mal
A pesar del inicipiente intento empresarial de apostar por el comercio electrónico y las circunstancias favorables a este respecto, no vienen a significar un pasaporte hacia el éxito comercial electrónico. En palabras del presidente de CommerceNet España, Rodolfo Carpintier, “España es un país subdesarrollado en cuanto al comercio electrónico y las empresas deben ya apostar fuertemente por este segmento si no quieren encontrarse en un plazo de 3 años con una competencia muy difícil”. La conclusión de Carpintier se desprende de las previsiones económicas que maneja CommerceNet España para el segmento de comercio electrónico rondan los 500 millones de dólares de volumen total de negocio en el 2002, frente a mercados europeos como el británico con 25.000 millones de dólares previstos. Este desfase actual y superior en un futuro es debido, según Carpintier, a la lentitud de los empresarios españoles por incluir Internet como nuevo canal de negocio. Además, entre el sector que ya ha apostado por el comercio electrónico, CommerceNet ha detectado una serie de planteamientos erróneos que pueden conduc

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