Sociedad de la información | Noticias | 19 MAR 2016

Renovarse o morir: la nueva premisa en el mundo de las Tecnologías de la Información

2016. Nos enfrentamos a una nueva realidad en el mundo de las Tecnologías de la Información: 'The New Normal' --como lo denomina la consultora Mckinsey-- causada, en gran medida, por la tormenta perfecta generada al abrigo de las grandes tendencias asociadas a la Tercera Plataforma (Cloud, Big Data, Mobility y Social).
Big Data

Dichas tendencias han permitido cambios, como los modelos de comercialización de los productos, o también que, por ejemplo, podamos asegurar que la compañía más grande de taxis del mundo no sea propietaria de ningún taxi (Uber), que los fabricantes de software más importantes del mundo no escriban sus aplicaciones (Apple y Google) o que el proveedor de alojamientos más importante a nivel mundial no sea propietario ni de un solo hotel (Airbnb). Pero, hoy en día, el impacto de dicha revolución digital no afecta exclusivamente a las grandes corporaciones multinacionales sino al 100% de las compañías, tanto en el sector de la tecnología como prácticamente en cualquier otro vertical o empresa, con independencia de su actividad (industria, banca, servicios, farmacéuticas, seguros, etc).

La premisa actual ante el cambio inevitable es la de la evolución, o lo que es lo mismo, renovarse o morir. No en vano, los nuevos jugadores en el espacio de las grandes ligas corporativas y de crecimiento rápido son, o compañías nuevas, o empresas con pocos años de existencia (léase Uber, Google, Airbnb, SocietyOne, Facebook…). Para afrontar dicho cambio, las empresas o sectores más tradicionales con respecto al uso de la tecnología deben adaptarse a este nuevo medio, y afrontar la realidad que demandan sus clientes: el de la inmediatez. Los consumidores nos hemos vuelto impacientes a la hora de acceder a nuestras demandas. Por ejemplo, yo mismo como cliente necesito acceder a mi banca online, en cualquier momento del día y desde cualquier lugar para, simplemente, hacer una consulta de mi saldo, una transferencia, una compra online o la petición de un crédito (estas tareas eran impensables hace apenas 15 años sin acudir a una sucursal, en un margen de horas limitado al día). Si no me ofrecieran este servicio, simplemente el banco perdería un cliente pues, dicha inmediatez, se ha convertido también en una nueva realidad para mí. Del mismo modo ocurre por ejemplo con compras online, alquiler de películas, o hasta para pedir cita con el médico.

La disponibilidad de la información se ha convertido en un camino crítico al éxito en la empresa actual. Esta es la razón principal por la cual debemos asumir que el uso de las mismas herramientas que utilizábamos no solamente hace más de diez años, sino incluso cinco o menos, debe cambiar. Todas y cada una de estas herramientas han quedado obsoletas para poder asumir la demanda actual y los tiempos de respuesta que esperan nuestros usuarios y clientes, y por tanto, el negocio.

Pero, esto no significa que debamos desechar la inversión en tecnología adquirida en el pasado, sino que podamos seguir utilizándola donde más aplique al negocio en el momento actual, como para la retención de información a largo plazo o, incluso, para la protección de sistemas con menor criticidad e impacto en caso de caída, corrupción o desastre, pues mucho me temo que dicha tecnología legacy no podrá ser utilizada para proteger las aplicaciones de misión critica. Valga como ejemplo un informe reciente de la consultora ESG, en el que algunas de las conclusiones principales a resaltar son las siguientes:

  • Alrededor del 30% de los servidores (físicos y virtuales) tienen un acuerdo de nivel de servicio (SLA) de menos de 15 minutos
  • Otra tercera parte (física o virtual), tiene un SLA de menos de dos horas
  • De hecho, solamente el 14% de los sistemas pueden tener tiempos de parada superiores a seis horas.

Para estos últimos, el backup tradicional tipo streaming es, probablemente, suficiente (con independencia del tipo de backup que sea: completo, incremental, deduplicado, etc), pero para el 86% restante cuyo SLA es de menos de 6 horas, debemos pensar en alternativas, o en la combinación de diferentes tecnologías que permitan suplir las carencias del backup tradicional, como pueden ser el uso de snapshots y la replicación.

El punto concreto en donde se encuentran los niveles de servicio requeridos por el negocio y la ineficacia de los sistemas de backup tradicional para cumplir dichos acuerdos es precisamente el mismo que debe hacer evolucionar a las compañías y poder así cumplir la demanda de sus clientes, y por tanto, crecer, expandirse, o lo que es lo mismo, sobrevivir, evolucionar.

Como comentaba con anterioridad, debemos analizar nuestra estrategia de protección de datos y decidir cuál es la arquitectura ideal para nuestro entorno y necesidades de negocio, así como qué tipo de herramientas de protección debemos utilizar dependiendo de la criticidad de la información y los sistemas, teniendo en cuenta tanto los costes como la eficacia operacional, bien utilizando marcos de trabajo y soluciones multifuncionales que permitan cubrir el espectro completo de la gestión de información, o soluciones puntuales e independientes para cada plataforma o sistema. Pero no nos engañemos, a nadie le importa la protección de datos… ¡a nadie le importa el backup! No es relevante para el negocio.

Lo que sí debería de serlo es la garantía de que podamos recuperar la información de la forma más rápida posible en caso de tener la necesidad de hacerlo. El problema que se plantea de nuevo es el crecimiento desmesurado de información en las empresas y la demanda intransigente de la misma en un mundo siempre conectado (24x7x365).  

 

 Este artículo de opinión ha sido elaborado por  César Cid de Rivera, Technical Director South EMEA de Commvault

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