Tecnología | Noticias | 19 MAR 2018

La nube de ayer, hoy y mañana

La nube comenzó ofreciendo servicios básicos: red, almacenamiento y computación. En los últimos 10 años, hemos visto que el volumen de datos almacenados en la nube crece exponencialmente, y las empresas suelen lidiar con petabytes de datos, en comparación con los gigabytes de antaño
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Álvaro Palencia

 

La informática en la nube en la forma que entendemos hoy comenzó hace alrededor de 10 años, con el lanzamiento de Amazon Web Services (AWS). Esta fue la primera opción viable desde el punto de vista comercial para que las empresas almacenaran datos en la nube en lugar de en sus instalaciones y actuaran como un servicio compartido para cualquier persona que se conectara a la plataforma.

En sus primeras etapas, esta informática en la nube era ciertamente más técnica de lo que es ahora. Sin embargo, aunque no más de lo que era administrar un centro de datos, algo a lo que los departamentos de TI ya estaban acostumbrados. Cualquiera que haya podido iniciar con éxito motores virtuales ha sido capaz de configurar un entorno de nube.

Cloud comenzó ofreciendo servicios mucho más básicos: red, almacenamiento y computación. En los últimos 10 años, hemos visto que el volumen de datos almacenados en la nube crece exponencialmente, y las empresas suelen lidiar con petabytes de datos, en comparación con los gigabytes de antaño. Con la explosión de datos a nuestro alrededor, los servicios en la nube han tenido que aprender a ser mucho más eficientes.

 

La nube de hoy

 A medida que crecieron los volúmenes de datos y los usuarios, los proveedores de la nube comenzaron a ofrecer más servicios de valor agregado basados en la nube. Las capacidades analíticas y de aprendizaje automático que se alojan en esta, se ofrecen frecuentemente junto con otros servicios orientados a objetivos empresariales. Como resultado, la gama de personas que compran servicios en la nube se ha expandido y ya no se limita al departamento de TI.

Esto se debe a que una de las grandes ventajas de los servicios de nube y SaaS es lo fácil que son de configurar y lo flexibles y escalables que son. Los usuarios empresariales sin amplios conocimientos de TI pueden utilizar servicios a los que antes solo podía acceder el departamento de TI. Por supuesto, con esto vino un aumento en shadow TI (TI invisible) y aunque poder acceder a las herramientas empresariales basadas en la nube es muy útil para lograr los objetivos comerciales y acceder a nuevos servicios que no podían funcionar en sistemas de TI heredados, conlleva mayores riesgos de privacidad de datos para los negocios.

Hoy en día, las funciones de TI y de negocio colaboran cada vez más para implementar las tecnologías más actualizadas y basadas en datos para resolver las necesidades reales del negocio, lo que hace que la "TI invisible" sea un problema menor. Al trabajar juntos, el departamento de TI y el área de Negocio pueden ofrecer respuestas más inteligentes a las necesidades de la empresa. La función comercial es más capaz de definir los requisitos de sus soluciones en la nube, mientras que el departamento de TI tiene más flexibilidad para implementar y probar diferentes tecnologías para encontrar la mejor solución.

Una ventaja importante de esto es que le permite al departamento de TI tener una mejor visión general de dónde se almacenan los datos con servicios de terceros como Salesforce. Para garantizar que esto se implemente en todo el negocio, el departamento de TI debe asumir un rol educativo dentro de la organización: enseñar a los usuarios en los otros departamentos las implicaciones de las nuevas leyes de privacidad de datos y formas seguras y compatibles de usar datos dentro de la empresa. Teniendo en cuenta la entrada en vigor del RGPD, esta es una buena noticia para las organizaciones, ya que la nueva regulación exigirá enfoques mucho más estrictos para la protección de datos.

Esta estrategia está siendo liderada de arriba hacia abajo, con nuevos puestos de Oficial de Protección de Datos y C-suite como el CDO (Chief Digital Officer) y el CTO (Chief Technology Officer) que se extiende entre las funciones de IT y de negocios. Esto está ayudando a redefinir el departamento de TI como un departamento de creatividad e innovación tecnológica, en lugar de simplemente enfocarse en la implementación de soluciones.

 

La nube del mañana

Con la llegada del RGPD en mayo de 2018, la nube tendrá que evolucionar y adaptarse. Cada vez más, se agregarán más servicios de seguridad a la nube, así como una mayor supervisión sobre qué datos se almacenan y dónde se encuentran. Esto será esencial para cambios como el derecho a ser olvidado, donde una persona puede solicitar a una empresa que borre todos los datos personales relacionados con ellos.

Para las empresas, esto requerirá una remodelación significativa en el entorno de la nube para aumentar la capacidad de analizar y descubrir datos en todo el entorno de almacenamiento. La nube está lista para implementar estos cambios, pero requerirá un cambio de mentalidad dentro de las organizaciones. El uso de la nube no solo se puede determinar en función de las características y los costes, sino también de garantizar que los datos se almacenen en un entorno controlado, administrado y compatible.

En los próximos 5-10 años, a medida que el volumen de datos continúe expandiéndose exponencialmente, habrá una necesidad creciente de alinear estos datos en términos de formato y calidad. Las organizaciones deberán ser capaces de reunir múltiples flujos de datos en múltiples entornos de nube para obtener información combinada y de alta calidad. Aquí es donde una capa de gestión de Código Abierto y no vinculado a un proveedor se volverá crucial para ayudar a las organizaciones a cerrar la brecha entre sus vastas reservas de datos y los conocimientos que ofrecen las tecnologías de inteligencia artificial y aprendizaje automático. Todo esto contribuirá a un futuro en el que las empresas puedan usar datos almacenados en la nube para proporcionar análisis predictivos para el negocio, como predecir los requisitos de carga para los días pico de compras o las fluctuaciones del mercado para preparar a los inversores.

 

El autor de este artículo es Álvaro Palencia, responsable comercial de Talend para Iberia

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