Tendencias | Noticias | 12 FEB 2016

Generación 'Millennial' y revolución digital, dos ingredientes para un crecimiento exponencial

Los protagonistas de la nueva revolución digital son los 'millennials'. Estos tienen que ser la palanca de cambio que impulse el desarrollo de nuestra sociedad. Resulta crucial adaptar los modelos organizativos a estos perfiles.
millennials
Rosalía O'Donnell

El avance de Sociedad Digital está en un punto de no retorno. Lo que estamos viviendo ahora es poco en comparación con la multitud de transformaciones que están por venir: existen más de 2 billones de dispositivos móviles conectados para más de 5 billones de usuarios, se generan más de 40 trillones de megabytes por segundo, hablamos de innovaciones tecnológicas exponenciales, nuevas profesiones y globalización.

Indudablemente, las reglas del juego para las empresas han cambiado, siendo la fugacidad de la revolución tecnológica un reto en sí mismo. Y como todo proceso de cambio, conlleva una serie de transformaciones implícitas. Los protagonistas de esta nueva «Era Digital» son los «Millennials» o «Generación Y», jóvenes que tienen actualmente entre 18 y 35 años que cuentan con una mentalidad radicalmente distinta a la de generaciones anteriores por haber nacido y crecido rodeados de tecnología. Tal vez no hemos caído en la cuenta, al menos con el suficiente convencimiento, de que estos millennials tienen que ser la palanca de cambio que impulse el desarrollo de nuestra sociedad. Resulta crucial adaptar los modelos organizativos a los millennials.

 

Nueva generación, nueva mentalidad

La forma que estos tienen de entender la vida y el trabajo es totalmente distinta a la de las generaciones anteriores. La generación «Millennial», formada por gente nacida antes de la década de los 80, son un segmento de la población con una serie de aspectos diferenciadores que contrastan con la noción del concepto tradicional del trabajo.

Dado que son nativos digitales, viven conectados las 24 horas del día con su entorno, con lo que el trabajo colaborativo no es que sea una cuestión de lo más familiar para ellos, es que forma parte de ellos. Esto contrasta enormemente con lo que acontecía en décadas anteriores, cuando la enorme competitividad y valores inculcados invitaban más al individualismo y a la competencia, que a la colaboración y cocreación.

 

 

"Los 'millennials' tienen que ser la palanca de cambio que impulse el desarrollo de nuestra sociedad"

 

 

Esta inclinación al trabajo colaborativo no es baladí ni un concepto nuevo, la literatura sobre los beneficios del trabajo colaborativo es enorme, y ahora, es aún más importante si cabe. La revolución digital en la que estamos inmersos nos pone encima de la mesa retos cada vez más complejos, los cuales requieren la convergencia de múltiples perfiles para su resolución. Es aquí donde los millennials pueden marcar un hito y favorecer el crecimiento exponencial de nuestras sociedades desde un trabajo colaborativo.

En la generación «Millennial» también existe una enorme falta de interés por trabajos individualizados, en donde cada trabajador tiene asignadas unas tareas específicas e independientes con respecto a los demás. Ellos se sienten más cómodos desenvolviéndose en ambientes de trabajo colaborativos donde tenga cabida la iniciativa personal, la creatividad o el trabajo en equipo. En este sentido, en la concepción más «analógica» del trabajo se asociaba que el producto final era el resultado de varias actividades realizadas de manera individual y ensambladas posteriormente. Sin embargo, lo ideal para los jóvenes de hoy sería que todas las tareas se realizaran en conjunto, con la percepción de que un trabajo final es el resultado de la participación de varias personas que actúan para alcanzar un objetivo común.

Los jóvenes de la generación «Millennial» se vinculan emocionalmente con lo que hacen, buscan proyectos relevantes, valoran el presente y están igualmente comprometidos con su desarrollo profesional que con el personal. Por ello, la obsesión por aspirar un trabajo fijo no es una cuestión vital para ellos, se mueven por proyectos, lo que les convierte en gente preparada para el cambio. De hecho, hay estudios que cifran entre 7 y 10,5 la media de puestos de trabajo que vamos a tener durante nuestra vida laboral. Algo impensable para la generación que nos antecedió.

 

 

"Los jóvenes 'millennials' se decantan por buscar un 'workplace' que tienda a disipar, camuflar o incluso suprimir una cadena de mandos rígida y unidireccional"

 

 

Así la flexibilidad horaria se alza como otro gancho para adaptar el ambiente laboral de una empresa a profesionales que pertenecen a esa franja de edad. Opuestamente a la mentalidad que comparte generaciones anteriores, los jóvenes profesionales de hoy ven el trabajo como una herramienta para desarrollarse, no solo profesionalmente, sino que además ven el entorno de trabajo como un espacio donde poder desarrollarse también como persona, enfocado principalmente a los valores que el trabajo les puede aportar.

Así, mientras los modelos tradicionales de gestión del trabajo se basan en una estructura jerárquica firme, los jóvenes millennials se decantan por buscar un workplace que tienda a disipar, camuflar o incluso suprimir una cadena de mandos rígida y unidireccional. Para su comodidad, necesitan ser tenidos en cuenta en las decisiones de la empresa y hacerles sentir que tienen capacidad de solventar cualquier problemática interna que se pueda generar dentro de la compañía en la que lleven a cabo su actividad profesional. Los millennials no entienden el trabajo como el lugar al que van a diario, sino como el proyecto que están desarrollando, más allá del sitio donde lo realicen.

 

Cambian las reglas del juego

Por un lado, y teniendo en cuenta que los jóvenes de ahora son ya la nueva fuerza laboral, nos encontramos con una coyuntura socio-económica que, inevitablemente, tenderá a cambiar para adaptar los entornos laborales y, por tanto, las reglas del juego. No es una transición que se produce de la noche a la mañana, sino más bien debe ser entendido como algo progresivo, gradual y paulatino. No cabe duda de que el talento joven debe tener un papel protagonista en la configuración del tejido empresarial en toda la Unión Europea a corto y medio plazo.

Por otro lado, la aparición de nuevos perfiles profesionales es una realidad palpable en todo el mundo, lo que genera una situación de desequilibrio entre oferta y demanda. Los principales motivos aportados por las compañías a la hora de explicar esta falta de perfiles digitales son, en primer lugar, la carencia de competencias técnicas para el puesto, y, en segundo, la falta de experiencia previa. Existe un alto número de empresas con dificultad para encontrar perfiles acordes a sus necesidades en el campo de la ingeniería y la producción, así como otras áreas como la comercial, ventas, la de tecnología, telecomunicaciones e informática.

En cualquier caso, el reto real empieza cuando se incorpora este joven talento a una estructura que no responde a sus expectativas.

 

En busca de nuevos modelos de organización del trabajo

La necesidad de evolucionar hacia un enfoque centrado en el trabajador ha dado lugar a la puesta en práctica de nuevos modelos de gestión de equipos de trabajo, más innovadores, como el modelo Holacrático (conocido también como un modelo empresarial ‘sin jefes’) que, aunque está en su etapa incipiente, ya se ha puesto en marcha en numerosas empresas en EE.UU. Podríamos decir que es el máximo exponente de la gestión autónoma de equipos de trabajo que pasa por trivializar la jerarquización de mandos directivos. El primer paso para poder lograr migrar a una estrategia de gestión holacrática es conseguir que tu equipo de trabajo funcione de una forma cohesionada, en el que cada trabajador se sienta igual de implicado. Una motivación que se obtiene cuando todos los trabajadores adquieren las mismas responsabilidades. Emprendimiento y liderazgo son los dos requisitos que van a permitir que cada una de las personas que forman el equipo de trabajo esté motivada y su trabajo autónomo sea productivo.

La empresa norteamericana Zappos es un ejemplo del éxito que se puede obtener gracias a la implementación de estos nuevos modelos de gestión de equipos de trabajo. Su fundador, Tony Hsieh, comenzó a fabricar y distribuir zapatos hechos a mano, pero dado el crecimiento tan elevado de la empresa, recurrió a un modelo holacrático para, según el propio Hsieh, «evitar que el crecimiento explosivo del número de empleados al servicio de la empresa no genere una dilución de los valores culturales que han sido una de las razones principales de su éxito». Hoy podemos decir que han abierto el mercado y oferta desde productos textiles, accesorios, hasta productos de estética y el hogar.

 

"Emprendimiento y liderazgo son los dos requisitos que van a permitir que cada una de las personas que forman el equipo de trabajo esté motivada y su trabajo autónomo sea productivo"

 

Otra vertiente de nuevos enfoques para la gestión de equipos de trabajo la forma el modelo Hollywood, denominación que proviene, precisamente, de la forma en cómo trabajan en el cine. Se trata de un modelo basado en la creación temporal de un grupo multidisciplinar de profesionales, todos ellos con un alto grado de especialización en su disciplina, que trabajan por alcanzar un objetivo común. Una vez que han concluido el proyecto en el que han estado trabajando, cada uno queda libre para poder participar en otros propósitos (en función de las aspiraciones de cada uno).

Universidades americanas como el School of Engineering UCSD Jacobs y el Harvey Mudd College están poniendo en práctica, gracias a convenios firmados con distintas compañías, la creación de equipos reducidos de profesionales con distinto perfil profesional que trabajan en un ambiente real de trabajo en el seno de la empresa, dando servicio a la misma. En España existe un proyecto pionero en Telefónica denominado LABs, que son células de innovación, constituidas por un grupo multidisciplinar de talento joven enfocados a resolver retos de innovación de empresas e instituciones.

Los expertos aseguran que ningún sector productivo del tejido empresarial va a poder permanecer al margen de los cambios tecnológicos, es por eso que todos los negocios están obligados a digitalizarse si no quieren perder su posición en el mercado. Pero más allá de la inversión en productos tecnológicos, lo que aportará un valor añadido será la sinergia que se genere entre los propios trabajadores.

 

Los 'millennials', en el punto de mira

En definitiva, si queremos ser competitivos en esta nueva «Economía Digital», tendremos que tener cuenta algunos datos sobre los millennials. Estos se vinculan emocionalmente con los proyectos, la estabilidad no les resulta tan importante, otorgan una mayor importancia a la empleabilidad porque la consideran una preocupación notable. Su compromiso se encuentra consigo mismos, afrontan el trabajo como un reto diario y constante y además, valoran enormemente que sus opiniones sean tenidas en cuenta.

Cualquiera que haya podido observar en acción a estos jóvenes comprometidos y con talento estará de acuerdo en que es necesario reformular las organizaciones e instituciones para darles cabida y que puedan explotar todo su potencial y ser la palanca de cambio que necesitamos.

 

La autora de este artículo es Rosalía O'Donnell Baeza, gerente de Global Affairs & New Ventures en Telefónica.

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información