Negocio | Noticias | 25 ENE 2018

Multa histórica a Qualcomm: ¿cómo determinó Bruselas la existencia de la infracción?

Se demostró que Apple tomó decisiones presionada por el acuerdo de exclusividad con Qualcomm y ésta no pudo demostrar que sus prácticas no afectaron a la competencia.
Margrethe Vestager, comisaria europea de competencia
Nerea Bilbao

Apenas un día después de la publicación de la multa que Europa impone a Qualcomm por infringir las normas de competencia en el territorio, la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, ha explicado los motivos de la decisión en una conferencia en Bruselas.

Tal y como ha defendido la política, las normas de competencia no existen porque la competencia sea algo bueno, ni porque la Comisión Europea se vea como un superhéroe que resuelve lo injusto, capaz de determinar lo que está bien y lo que está mal. La competencia ofrece a los consumidores el poder de demandar un trato justo, de comprar, por ejemplo, y buscar un mejor precio y más variedad de productos –independientemente de que sea un coche nuevo o una red social que protege mejor su privacidad.

Aplicar las normas de competencia no es una tarea sencilla. “Muchas veces las mismas cosas que aseguran la competencia son las que terminan por socavarla”, ha explicado.

Por ejemplo. No hay nada de malo en que Google acumule el 90% del mercado de búsquedas en Europa. Al contrario. Significa que hay reconocimiento a las compañías que apuestan por la innovación y la competencia. El problema está cuando las compañías dominantes hacen un mal uso de su poder.

Las normas sobre competencia no están para detener a las compañías en su éxito, no para apagar el espíritu de competitividad. Están para asegurar que los mercados son lo suficientemente competitivos para ofrecer a los consumidores el poder de demandar acuerdos justos, ha concluido la comisaria.

¿Cómo resuelve esto la Comisión?

Una de las estrategias que las compañías utilizan para ganar en el mercado es a través de pagos a terceros para mantener una relación de exclusividad. “El problema para nosotros no es el pago por sí mismo”, declara. Pero estos pagos pueden llevar a apartar a los rivales del mercado.

Así ha ocurrido en el caso de Qualcomm. Tal y como ha explicado la comisaria Vestager, los pagos que la compañía hizo a Apple a cambio de su exclusividad dañaron a la competencia, en especial a Intel. Tal y como ha revelado, Apple se planteó seriamente comprar algunos chips a Intel, pero finalmente decidió no hacerlo porque el precio de hacerlo era superior al de mantenerse con Qualcomm.

“Esto cambió cuando finalizó el acuerdo con Qualcomm [en 2016] y Apple empezó a usar chips de Intel”, ha declarado. Las investigaciones revelan que el año pasado, tras el fin del acuerdo, Apple compró la mitad de los chips utilizados en sus dispositivos a Intel. “Sin el acuerdo exclusivo el mercado se abrió. Pero los consumidores podían haberse beneficiado más si hubiera ocurrido años antes”.

La comisaria ha recordado que un caso similar, que involucró a Intel, tuvo lugar hace unos años. AMD quedó fuera del mercado por el acuerdo que Intel tenía con uno fabricante de PC. “AMD llegó a ofrecer un millón de chips gratuitos a un fabricante. Pero este dijo que no porque no quería perder los reembolsos de Intel”, ha revelado.

Lo que ayudó a la decisión de la multa de los 997 millones de euros impuesta a Qualcomm fue la existencia de documentos que confirmaron que los pagos de Qualcomm a Apple afectaron a sus decisiones comerciales. Por otra parte, los documentos aportados por Qualcomm no pudieron demostrar que los pagos no afectaron a la competencia en el mercado.

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