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Especial CW Inteligencia Artificial 2024

“La llegada de la inteligencia artificial general pondrá fin al período antropocénico”

Juan Pazos Sierra, primer doctor en Informática en España por la Universidad Politécnica de Madrid, arroja luz sobre el futuro de la inteligencia artificial en un escenario en el que cualquiera se cree gurú. Así de contundente habla para ComputerWorld invitando a la reflexión.

Juan Pazos Sierra
Juan Pazos Sierra, primer doctor en Informática de España por la UPM, en entrevista para ComputerWorld. Créditos: Juan Pazos Sierra.

Aunque hace no mucho tiempo el concepto inteligencia artificial (IA) subyacía a la ciencia ficción, lo cierto es que en la actualidad ha cobrado un protagonismo indiscutible. Llamada a acelerar el aterrizaje de la denominada Cuarta Revolución Industrial y de la economía digital a lo largo y ancho del globo, precisamente es ese poder de transformación el que la ha puesto en boca de tecnócratas, expertos, legisladores y de la sociedad en su conjunto.

Sin embargo, con la popularización y democratización de la IA, especialmente en su vertiente generativa, han irrumpido en la escena pública un sinfín de evangelistas y gurús tecnológicos que no han hecho sino sembrar la incertidumbre sobre las capacidades, usos y avances de esta tecnología.  

Con el fin de arrojar algo de luz sobre una de las disciplinas que más clamores ha desatado a lo largo de la historia, Juan Pazos Sierra, primer doctor en Informática en España por la Universidad Politécnica de Madrid, habla para ComputerWorld. Del mito a la realidad, de la mera ensoñación al suceso, así es cómo la IA se ha consagrado como el prólogo del mañana más innovador. Un futuro que Pazos Sierra augura inconcebible para el común de los mortales; y es que la inteligencia artificial general (IAG) dará paso a una nueva era tras sellar el punto y final del Antropoceno. Así invita el experto a la reflexión.

 

“El ser humano no debe tener miedo a la llegada de la inteligencia artificial general, no se alimenta de proteína”

 

Juan Pazos Sierra, primer doctor en Informática en España

 

La importancia de la categorización

En la actualidad, arranca Pazos Sierra, “los sistemas de IA con los que contamos entran dentro de la categoría de IA, sin más apelativos que ese”. Entre ellos destacan los chatbots basados en IA generativa como ChatGPT, Bard o Dall-e. Estos sistemas, comenta el experto, “son capaces de aprender los patrones y estructuras de los datos de entrada con los que son entrenados, y a partir de ellos generar nuevos datos que presentan características similares”. Estos sistemas se caracterizan por su estructura de redes neuronales multicapa, profundas, su modo de entrenamiento y el número de CPU de cómputo.

Todos ellos, confiesa el informático de profesión, “son brillantes y necios” a la par. “Rozan la espectacularidad, dado que producen resultados complacientes, con un léxico, sintaxis y gramática correctos y un discurso amable, educado y amistoso. Su capacidad para realizar las tareas de forma sobresaliente y en tiempos mínimos ha convertido a estos modelos en una verdadera revolución en todo tipo de entornos; sin embargo, son estúpidos, no razonan, no entienden lo que escriben o dicen, ni predicen lo que podría ocurrir. Es decir, no son capaces de dar explicaciones ni efectuar razonamientos matemáticos o de sentido común relacionados con el texto escrito, solo pueden ‘explicar’ en términos estadísticos por qué eligieron una palabra frente a otra”.

Citando al padre de la lingüística moderna Noam Chomsky, Pazos Sierra apunta que la mente humana es un sistema sorprendentemente eficiente y hasta elegante que opera con pequeñas cantidades de información en forma de datos, no busca inferir correlaciones brutas entre puntos de datos, sino crear explicaciones. En este sentido el experto pone de manifiesto la necesidad de categorizar adecuadamente: “No es lo mismo la IA generativa que la IAG”.

Esta última, instruye, “es un tipo de IA más avanzada, no se deben confundir términos”. “En teoría, un sistema informático que hubiera alcanzado la IAG podría resolver problemas sumamente complejos, emitir juicios en situaciones inciertas e incorporar conocimientos previos a su razonamiento actual y tener creatividad e imaginación”. Por tanto, la IAG se concibe como la capacidad de la tecnología de aprender del mismo modo que los humanos. Las cuestiones que hay que abordar como los sesgos o la legislación tienen que ver, según Pazos Sierra, “con el uso de la IA actual”. “Quien hace el mal es el ser humano, no la tecnología; y si este tiene una herramienta poderosa como ahora, puede hacer mucho daño”.

 

“La llegada de la singularidad que supone la inteligencia artificial general es, con probabilidad rayana en la certeza, inexorable”

 

Revisión histórica

La IA forma parte, hoy en día, del abecé popular; sin embargo, años atrás, era una gran desconocida. En España, echa la vista atrás el experto, el primero que empleó esta terminología fue el astrónomo Ramón María Aller Ulloa. De manera generalizada, sin embargo, recuerda Pazos Sierra, la mayoría piensa que la IA nació allá por 1956 en el seno de Dartmouth College, en New Hampshire. Allí, John McCarthy, Marvin Minsky, Nathaniel Rochester y Claude Shannon solicitaron fondos a la fundación Rockefeller para llevar a cabo trabajos para confirmar la conjetura de que cualquier aspecto del aprendizaje o cualquier otro rasgo de la inteligencia puede en principio ser descrita de forma tan precisa que pueda ser simulada por un computador. No obstante, a su entender, su alumbramiento se remonta años atrás trasladándonos hasta Polonia.

“La meta original de la IA era tan ambiciosa como sugería su nombre”. Sin embargo, las enormes dificultades e insalvables obstáculos encontrados tras su incursión obligaron a “angostar el foco y centrarse en resolver problemas concretos y específicos”. En este sentido, tal y como anuncia Pazos Sierra, el gran desafío radica en “construir entes artificiales -cientefactos- que cuando menos equiparen la inteligencia humana, es decir, lo que comúnmente se ha denominado IAG”.

 

“La llegada de la inteligencia artificial general no se producirá antes de los próximos siete años y se demorará como mucho 97 años”

 

Miras a futuro: ¿alcanzaremos la IAG? ¿qué implicaciones tendrá para el ser humano?

“La llegada de la singularidad que supone la IAG es, con probabilidad rayana en la certeza, inexorable”, infiere Pazos Sierra. Tras la afirmación, el experto se concentra en el sustantivo inteligencia y enumera las capacidades, facultades o características atribuidas al mismo según Bernhard Hassenstein:

  1. Autonomía
  2. Aprendizaje
  3. Capacidad de generalización y particularización o abstracción y concreción
  4. Empatía y cooperación con otros entes
  5. Facultad de discriminar en situaciones similares y establecer analogías en las distintas
  6. Enantiodrómico o facultad de dar sentido a ideas ambiguas, equívocas o incluso contradictorias, como en el caso del principio de complementariedad
  7. Capacidad de entender y usar lenguaje natural
  8. Holístico con sentido integrador de elementos disjuntos para conseguir que el todo sea mayor que la suma de las partes
  9. Facultad de percepción y modelización del entorno
  10. Original y creativo
  11. Planificador y evaluador de tareas y alternativas
  12. Proactivo
  13. Sensibilidad para detectar cambios en el entorno y capacidad de responder de forma oportuna, efectiva y lo más eficiente posible
  14. Conocedor de los límites de las propias habilidades y conocimiento
  15. Serendipidad o facultad de generar y detectar en los procesos de búsqueda y descubrimiento, algo inesperado mejor que lo buscado
  16. Solucionador de problemas, tanto de forma analítica, descomponiendo el problema en subproblemas, como sintética, integrando tareas simples en otras más complejas
  17. Teleología, esto es, posesión de finalidades, fines, objetivos, metas e incluso creencias e intenciones
  18. Adaptabilidad

 

Un total de 18 características con las que debería atenerse la IAG y que, la IA actual, cumple en catorce ocasiones y media. “Falta el holismo, la autonomía, proactividad y la serendipia”, confiesa Sierra Pazos. Teniendo esto en consideración y partiendo del teorema de Bayes, el experto vaticina que la “IAG no llegará antes de 7 años” y que no lo hará “después de 97”. Una vez este escenario sea verosímil, estima, “el Antropoceno, periodo en el que estamos, donde el hombre es la unidad de medida de todas las cosas, desaparecerá”.

En este contexto, insiste el experto, “el ser humano no debe tener miedo a la llegada de la IAG, no se alimenta de proteína”. Naturalmente, relata, “el hombre perderá el poder en favor de los cientefactos; pero si se da la serendipia, la IAG evitaría que los humanos cometiéramos tantas barbaridades como hemos hecho”. “Tendemos a olvidar que la humanidad no es un portento de bondad; los cientefactos controlarán la población, pero lo harán sin matar a nadie”, defiende. Al ser preguntado sobre posibles sesgos y juicios tendenciosos, el experto echa mano del raciocinio: “Una de las características que tiene la inteligencia es la autonomía, por lo que la IAG no va a consentir que nadie la manipule ni la maneje. Tendrá todo lo bueno del ser humano sin la ambición del ser humano”. A su juicio, “es una ración de humildad que el hombre deje de ser la unidad de medida de todo, por tanto, el Antropoceno pasará y llegará una nueva era”.  



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