Reportaje
Tecnología

Mundial de Qatar 2022: ¿Ha cambiado la tecnología la esencia del fútbol?

La tecnología en el fútbol no es solo el VAR. Desde la detección automática de goles hasta los datos en línea del rendimiento de los jugadores, el Mundial de Qatar reúne los avances de los últimos cuatro años y ya vemos algunas mutaciones en el juego.

futbol mundial qatar 2022

Cuando la FIFA autorizó oficialmente la utilización del Árbitro Asistente de Vídeo, mejor conocido como el VAR, en el Mundial de Fútbol de Rusia 2018, salieron al paso muchos escépticos, preocupados por que este popular deporte con esencia de barrio perdiera su atractivo. 

Cuatro años después, en pleno Mundial de Qatar 2022, ya nadie cuestiona su existencia y utilización para dirimir si un gol es, efectivamente, gol. Más aún, esta copa del fútbol reúne otras tecnologías y novedades que la FIFA ha estado testeando en campeonatos pasados, y ya no parece raro ver a los entrenadores con iPads, los balones con chips y recreaciones instantáneas de las jugadas en 3D en nuestras pantallas de televisión. 

Abraham García, doctor y profesor experto en Fútbol de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), comenta a ComputerWorld que “es indudable que hay una revolución tecnológica en todos los sentidos. Y no es solo el VAR, también hay dispositivos GPS que llevan ya todos los jugadores en la espalda, las cámaras que se están utilizando para extraer el data, para el análisis posterior de los partidos. Yo creo que han llegado para quedarse”.

La sala del VAR durante un partido de fútbol.

 

Qatar 2022, un Mundial poco novedoso en lo tecnológico

El Mundial de Qatar 2022 incluye muchos avances tecnológicos que la FIFA ha estado probando en los últimos años, sin embargo, ninguno ha supuesto una disrupción de tal magnitud para el fútbol como el VAR.

Desde una sala de vídeo centralizada en Doha, los cuatro árbitros que componen el equipo del VAR tienen acceso a 42 cámaras de retransmisión (ocho con grabación superlenta y cuatro ultralenta) en los ocho estadios gracias a una red de fibra óptica. El asistente de vídeo (VAR) se encarga de ver las imágenes de la cámara principal y revisa incidentes en otro monitor dividido en cuadrantes. En caso de que ocurran errores en alguna de las cuatro situaciones en las que actúa el VAR (goles, penaltis, tarjetas rojas directas o confusión de identidad), el asistente principal será el responsable de comunicarse con el árbitro en terreno mediante un sistema de radio sobre fibra.

 

"Yo creo que debemos, de todo lo que se implemente, no perder la esencia y, para mí, la esencia tiene que ver con el ritmo del juego"

 

Los tres asistentes (AVAR 1, 2 y 3) dan apoyo al VAR, uno manteniéndolo informado sobre el juego en directo, otro en el puesto de fuera de juego comprobando posibles incidentes (con ayuda de tecnología semiautomatizada) y el último centrado en la señal de televisión y en ser un enlace entre el VAR y el AVAR 2 en terreno. Finalmente, otros tres técnicos son los encargados de seleccionar las repeticiones y elegir las mejores tomas.

El VAR también cuenta con tecnología semiautomatizada para la detección del fuera de juego, una herramienta que consiste en 12 cámaras ubicadas en el estadio que no solo captan los movimientos del balón, sino que también hasta 29 puntos de datos en las extremidades y partes del cuerpo del jugador, 50 veces por segundo. A esto se suma una unidad de medición inercial (IMU) o sensor dentro del balón, que envía datos 500 veces por segundo. Todo esto, junto a la inteligencia artificial y a la posterior revisión manual del VAR, permite entregar la posición exacta del balón y del jugador y determinar, de forma más justa y en solo unos pocos segundos, si existió un fuera de juego o no. Además, una vez decidido que se trató de una posición antirreglamentaria, la herramienta genera una animación 3D con todos los datos aportados, que muestra la jugada en detalle y desde los mejores ángulos. 

Otro soporte tecnológico con el que cuentan las Copas del Mundo desde 2014 es la detección automática de goles. Gracias a 14 cámaras de alta velocidad, se advierte a los árbitros con una notificación en sus relojes, y en un lapso de un segundo, si el balón ha pasado por completo la línea de meta. Con los datos recopilados por las cámaras se genera luego una animación en 3D con la que se muestra, tanto en la pantalla gigante del estadio como en la televisión, la recreación del gol.

Tecnología semiautomática de detección de fuera de juego.

 

Datos, datos, datos

El Mundial de Fútbol no deja de ser un espectáculo que reúne a millones de televidentes, y la FIFA lo sabe. Por eso, ha desarrollado la FIFA Football Data Platform, un ecosistema de datos que la organización pone a disposición no sólo de los equipos, sino que también de los medios de comunicación. En él, se desglosan todos los detalles, por más mínimos que sean, de un partido.

Esto lo hace a través de la recopilación de datos de los partidos en vivo, que incluyen cada acción realizada en el terreno, como pases, disparos, sustituciones, decisiones del equipo arbitral, entre otros. Para ello, un analista llamado ‘hablante’ relata a un ‘escritor’ todo lo que sucede en el campo, quien lo ingresa al sistema. Esta información es verificada por dos ‘observadores’, que incluyen otra capa adicional de datos. 

 

"Ahora a los jugadores les miden lo que hacen en el entrenamiento, pero también lo que hacen pre y post entrenamiento y en sus descansos"

 

En esta recopilación también aporta un sistema óptico de seguimiento, que reúne los datos de posición de todos los jugadores varias veces por segundo, lo que permite ver dónde están los futbolistas, calcular sus velocidades, distancias y la dirección del juego. Toda esta información va a parar a la plataforma de datos futbolísticos de la FIFA, que aporta análisis y vídeos de todas las jugadas y acciones de cada partido a los equipos, los jugadores y los medios de comunicación.

Y, cómo no, también existe una plataforma específica para los jugadores, los protagonistas del Mundial. Se trata de la aplicación FIFA Player, una de las últimas tecnologías desarrolladas por la asociación (probada en la Copa Árabe 2021), que les ofrece a los futbolistas datos individuales sobre su desempeño en el campo. Entre la información a la que los jugadores podrán acceder se encuentran datos futbolísticos optimizados (por ejemplo, si realiza un movimiento para recibir o si presiona a un rival en posesión del balón), parámetros de rendimiento físico (distancia recorrida, velocidad alcanzada, número de acciones a alta velocidad o un mapa de acción por posición) e inteligencia futbolística gracias a algoritmos y modelos que funcionan en tiempo real (análisis de la fase del juego, recepción del balón, superación de líneas, etc). Todo esto, además de imágenes y vídeos del partido desde distintos ángulos, estará disponible en la aplicación al momento de finalizar el juego.

La tecnología de detección de fuera de juego capta 29 puntos en el cuerpo del jugador.

 

El fútbol va mutando

La introducción de todas estas tecnologías en un deporte que lleva décadas siendo uno de los favoritos a nivel mundial ha ido generando cambios en la forma de jugar. De hecho, una de las cosas que ha llamado la atención en Qatar 2022 son los extensos alargues que los árbitros están dando de prórroga al finalizar los 90 minutos: si antes lo común eran dos o tres minutos de tiempo extra, hoy nos encontramos con siete u ocho, incluso en partidos donde ya es casi imposible revertir el marcador (no olvidemos el estreno de España en esta edición en el que, a pesar de ir ganando 7-0 a Costa Rica, añadieron 8 minutos extra al partido). 

Según el investigador y profesor de la INEF, esto ocurre por el alto nivel de intermitencia que ahora tienen los partidos, tanto por el VAR como por la nueva regla de los cinco cambios que llegó tras la pandemia. “Estamos viendo que los alargues son muy amplios, lo que yo creo que también es bueno, al haber más interrupción, pues el partido se traba más y hay muchas veces que eso provoca que los alargues parecieran injustos”, dice García. 

“Habrán cosas que estarán bien, como por ejemplo, se puede analizar más aquellas controversias que tengan más que ver con algo importante como un penalti, una expulsión, una tarjeta roja. Ahí yo creo que el VAR sí que suma, para que no se escapen esos detalles. Y yo creo que lo negativo es el parón, la intermitencia, el alargar demasiado el partido y que muchas veces se enfría. Al final todas esas cosas llegan para quedarse, por lo cual hay que aceptarlas”, evalua.

 

"No nos olvidemos que puedes tener todo muy controlado, pero luego lo que tiene el fútbol es que es 11 contra 11"

 

Esta intermitencia no solo ha influido en el tiempo de los partidos, sino que también en toda la estrategia de juego de los entrenadores. “Cada vez son acciones mucho más explosivas, mucho más rápidas y de menos duración. El fútbol, por poner un símil un poco burdo, se acerca un poco al fútbol americano. Hay acción explosiva, y luego hay un parón. Estos son esfuerzos de altísima intensidad, los jugadores son capaces de correr a velocidades increíbles”, explica el otrora entrenador del Marbella FC, destacando el caso del francés Kylian Mbappé.

Para llevar a los jugadores a sus máximos límites físicos los expertos y entrenadores también han recurrido a la tecnología. “Ahora a los jugadores les miden lo que hacen en el entrenamiento, pero también lo que hacen pre y post entrenamiento, y ahora ya se está midiendo lo que hacen en el descanso”, dice García, algo que se hace gracias a un anillo que mide la frecuencia cardíaca. 

No obstante, el experto advierte: “No nos olvidemos que puedes tener todo muy controlado, pero luego lo que tiene el fútbol es que es 11 contra 11 en un espacio grande, y es el deporte más complejo que hay porque hay muchas relaciones entre compañeros y contra adversarios. Tú puedes estar como una máquina, pero al final hay que meter la pelota a una portería”.

En ese sentido, García, que se ha dedicado a la investigación en el fútbol con técnicas de inteligencia artificial y machine learning, se posiciona en el bando de quienes prefieren dejar la tecnología para casos muy puntuales, como por ejemplo, para el scouting o reclutamiento de jugadores, ya que permite filtrar características (velocidad, cantidad de partidos jugados, valor, etc) de los futbolistas según las necesidades del entrenador. “Cuando pasen los años vendrán las nuevas generaciones y ya estará ahí la tecnología. Supongo que eso le habrá pasado también al que va al banco y ya no le dejan ir al mostrador. Yo creo que debemos, de todo lo que se implemente, no perder la esencia y, para mí, la esencia tiene que ver con el ritmo del juego”, expresa. 



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