Economía digital | Artículos | 01 MAY 2003

Aspectos técnicos sobre tipografía aplicada a web (I)

Francisco Poupín y Teresa Velasco.
Dado que el principal objetivo de Internet es la comunicación, el buen uso de la tipografía se convierte en un factor de primer orden en la elaboración de cualquier sitio web de calidad, si bien en la práctica es un punto que tiende a descuidarse, tal y como iremos exponiendo en esta serie de artículos.

La presente serie de artículos tratará aspectos a tener en consideración a la hora de utilizar tipografía en el medio web. Dicho medio es especialmente complejo en cuanto a tratamiento tipográfico, puesto que a las cuestiones generales relativas a tipografía, se añaden las complicaciones relativas a la elaboración y presentación de información desde y para medios digitales; y aún sobre estos aspectos, que ya no son pocos, se apila la problemática de diseñar específicamente para el entorno web, con toda la complejidad que ello acarrea. Será necesario pues, tratar el tema que nos ocupa en tres niveles diferenciados: cuestiones generales sobre tipografía, uso de tipografías en entornos digitales y, por último, cuestiones tipográficas relativas al medio web. Vaya por delante que nuestra intención es ocuparnos de la parte técnica, nunca de aspectos de estilo, convenciones y normas de uso, o manejo de tipografía desde tal o cual aplicación, que se mencionarán únicamente cuando sea imprescindible.
Al final del artículo se presenta un glosario con los términos técnicos empleados, así como un listado de recursos web sobre tipografía, incluyendo los sitios web de algunas de las principales “fundiciones digitales” de tipos, desde las que poder descargar previo pago fuentes con algunas (o todas) las características que aquí se mencionan. También aconsejamos visitar la web sobre tipografía www.unostiposduros.com. que se ocupa con profundidad y rigor de temas que abarcan desde la historia de la impresión hasta las tecnologías más modernas.

Cuestiones técnicas de carácter general sobre tipografía
Aunque los sistemas operativos modernos incluyen multiplicidad de tipos, la elección de los mismos no es algo tan sencillo como pinchar en una caja desplegable y hacer clic en un nombre siguiendo (o no) unas normas generales de estilo aplicadas al propósito y audiencia del texto que estemos elaborando en ese momento. Existe un universo muy complejo de cuestiones técnicas fundamentales que dictan lo que es preferible frente a lo que deberíamos evitar, cuestiones tales como la buena (o mala) programación del espaciado del tipo, la intención original de su diseño, e incluso los caracteres que incluye. Estas cuestiones marcan la elección de tipos con los que un profesional debería trabajar, antes de dar ningún otro paso, y de ellas nos encargaremos en estas líneas.

La importancia de conocer el propósito de los tipos
Primeramente es importante conocer para qué método de impresión se diseñó un tipo: tridimensional o bidimensional. Hasta mediados del siglo XX se utilizaron sistemas tridimensionales, en el sentido de que las letras no sólo se imprimían, si no que se grababan en el papel al presionar sobre éste una plancha con tipos en relieve. Esto exige cualidades de diseño muy distintas de las que necesitan los tipos creados específicamente para las máquinas de fotocomposición de tipos que se popularizaron a partir de la década de los 60, y que ya presentaban las mismas posibilidades que las modernas tecnologías tipográficas por ordenador. Estas máquinas de fotocomposición, además de imprimir mediante un proceso químico enteramente bidimensional, permitían el escalado y la deformación de las proporciones de las fuentes, posibilidades que no ignoraron los buenos diseñadores de tipos y de las que nos ocuparemos a continuación. Es por estas razones que ciertas obras maestras indiscutibles de la historia de la tipografía técnicamente no deberían usarse bajo ciertas circunstancias. El caso más claro es Centaur, tipo que para la obra homónima de Maurice de Guerin diseñó Bruce Rogers en 1914 a imitación de los tipos romanos que Nicolás Jenson cortó en torno a 1470. Pese a estar considerada por muchos la mejor recreación de los tipos romanos del Renacimiento, centaur es un tipo de metal para composición bien manual, bien mecánica (como linotipia, linesetter o similares), y por ello no es adecuada para medios digitales, ni de fotocomposición, dado que no contempla el escalado y se basa en un sistema de impresión tridimensional. Si quiere trabajar con una fuente de este estilo, una mejor opción es Adobe Jenson, no por mejores cualidades de diseño frente a centaur, sino por su orientación específicamente digital, y su disponibilidad a mayores en formatos multimaster y open type (explicados más adelante).
Otro caso similar es el del tipo Palatino, diseñado por Hermann Zapf en 1948 siguiendo el estilo neohumanista. Palatino es el tipo de su estilo más utilizado; no obstante no es el más adecuado para trabajos distintos de la composición manual dado que de nuevo Herman Zapf lo diseñó para procesos tridimensionales de impresión. En cambio, el tipo Zapf Renaissance que el mismo Hermann Zapf diseñó cuarenta años después de Palatino siguiendo los mismos patrones neohumanistas, sí fue diseñado para medios digitales, por lo que no sólo es más adecuado para impresión bidimensional o visualización en pantalla, si no que además contempla esas posibilidades ya menc

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