Opinión
Especial Repaso a 2022 CW

Adiós a un 2022 intenso, convulso, acelerado y apasionante

El año que estamos a punto de finalizar ha sido muy complejo, con una situación geoestratégica, política y económica extremadamente difícil. A su vez, ha sido un ejercicio en el que se ha vuelto a demostrar, una vez más, que las tecnologías digitales son claves para el avance y el progreso de la humanidad.

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Créditos: Markus Spiske (Unsplash).

Después de dos años marcados a todos los niveles (económico, político, social...) por la pandemia de covid, llegaba 2022, un año muy esperado, pues iba a ser el de la recuperación definitiva de una crisis inusitada e inesperada y un ejercicio en el que habría más dinero que nunca (los famosos fondos europeos) para salir del bache y avanzar definitivamente en la transformación digital acelerada por el escenario del coronavirus y la intensa actividad virtual y tecnológica que este trajo consigo. 

La realidad es que 2022 —y ya podemos valorarlo en toda su extensión, ahora está a punto de acabar— ha sido un año mucho más complejo de lo que se esperaba. La complicada situación geoestratégica, con la guerra de Ucrania como telón de fondo desde que comenzó a mediados de febrero, ha supuesto un duro revés no solo, obviamente, desde el punto de vista humanitario para el país invadido por Rusia, sino también para el propio orden mundial, agravando las diferencias y la rivalidad entre Oriente y Occidente y provocando efectos colaterales como la crisis energética y la inflación en la que estamos inmersos especialmente en Europa, sin olvidar el fuerte repunte de incidentes de ciberseguridad.

Para el sector tecnológico, un vertical clave y de impacto transversal en todos los demás sectores productivos —pues, como se vio en la pandemia, sin tecnologías de la información todo, absolutamente todo, se para—, este año también ha sido complejo. Aspectos como la citada inflación, el elevado precio de la energía o los problemas que siguen existiendo en la cadena de suministro que afectan, sobre todo, al mercado de semiconductores siguen impactando negativamente en este mercado y frenando las inversiones. Por otro lado, las empresas tecnológicas están experimentando una caída de su valor en bolsa (tras la sobreexpectación que experimentaron durante la pandemia) e incluso de sus beneficios que les está llevando en muchos casos a ajustar sus plantillas.

Aun así, y esto nadie lo pone en duda, este sector sigue siendo esencial, cada vez más, para el futuro de la economía mundial. Lo es, desde luego, en España, donde el gasto en TI llegará, según las estimaciones de IDC, a 51.400 millones de euros este 2022 (lo que implica un 3,5% de crecimiento). De hecho, según datos de Ametic, ya en 2021 casi la cuarta parte del PIB (un 22%) procedía del impacto directo o indirecto del sector tecnológico digital, que facturó 114.493 millones de euros el pasado año (un 5,2% más que en 2020). 

España, también lo hemos podido ver este intenso 2022, se encuentra en un momento dulce en este sentido y se ha puesto definitivamente en el mapa global como hub tecnológico y digital donde las grandes tecnológicas de servicios cloud (con AWS, Google Cloud y Microsoft en cabeza) y las empresas de centros de datos están invirtiendo. Además, los famosos PERTE (proyectos estratégicos para la recuperación y transformación económica) del Gobierno, como es el más ambicioso de ellos en la parte de impulso digital, el PERTE Chip, están fomentando que grandes firmas como Cisco e Intel apuesten por este país para establecer nuevos centros de desarrollo e investigación. Sí, en este nuevo orden mundial en el que Europa ha entendido que necesita volver a tener soberanía tecnológica para no depender de terceros, España tiene posibilidades reales para ser un país clave en el objetivo de Bruselas de alcanzar el 20% del mercado mundial de chips en 2030.

2022, el año de la ansiada recuperación y la vuelta a la presencialidad, ha sido, por tanto, un año complejo, sí, con muchas sombras, pero también con luces. Unas luces que esperemos que brillen con intensidad en un 2023 que está a punto de arrancar y en el que disfrutaremos, o eso esperamos, los positivos frutos de los fondos europeos materializados en ambiciosos proyectos de transformación digital, de las inversiones de las tecnológicas extranjeras en Europa (y España en concreto) y el avance en tecnologías claves para el futuro como la inteligencia artificial, 5G y la informática cuántica. Un año en el que los CIO, los máximos exponentes de innovación tecnológica (y también de negocio) en las organizaciones seguirán siendo baluartes fundamentales de progreso y avance. 

Desde luego, el equipo de redacción de Foundry, grupo editor de ComputerWorld, CIO, CSO y DealerWorld, seguirá siendo un testigo fiel de este apasionante mundo con el objetivo de seguir informando a nuestra audiencia de la forma más rigurosa y honesta que sabemos.

 

¡Feliz 2023!




 



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