Economía digital | Artículos | 01 ABR 1997

Internet: más que "ocio y negocio"

Enrique Pareja.

Se está convirtiendo en costumbre clasificar, de alguna manera, las actividades que pueden desarrollarse en Internet en dos grandes grupos: "ocio y negocio." Supongo que esta dicotomía debe resultar atractiva desde el punto de vista periodístico y vendible desde el del marketing, pero si de verdad pretendemos profundizar en la importancia de la Red lo del "ocio y negocio" pronto se convierte en una simplificación difícilmente aceptable y que nos puede desligar excesivamente de la realidad.

Es cierto que esta realidad es difícil de definir y más difícil aún de resumir. Los aspectos de interés son múltiples e inmensamente variados, y no resulta fácil comparar la Internet que puede utilizar un pequeño despacho de abogados recién llegado al ciberespacio (posiblemente centrada en el máximo aprovechamiento del correo electrónico) con la que "ven" los empleados de una multinacional informática (que cabalgan continuamente en ella y basan un altísimo porcentaje de su actividad diaria en su intranet).

Es bien conocida la frase pronunciada por J. F. Kennedy durante su toma de posesión como Presidente de los Estados Unidos: "No preguntes que puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país". Aunque pueda parecer ampuloso hay veces en las que puede ser práctico dar un consejo similar a las personas que preguntan cómo pueden introducir a la Internet en sus empresas: "No te preguntes qué puedes hacer por Internet, pregúntate que puede hacer Internet por ti". Nadie debería olvidar que la Internet, como la informática y como muchas otras cosas, sólo tiene sentido cuando soluciona problemas en vez de crearlos, cuando nos ayuda en vez de complicarnos la vida, cuando reduce nuestros costes y aumenta nuestra productividad en vez de hacer lo contrario. No es una moda ni un fin: es una herramienta y un medio.

Una herramienta y un medio... ¿para qué?

Basta con darse un paseo por el ciberespacio para darse cuenta de que esta pregunta no tiene una respuesta única. Para Amazon Books (www.amazon.com), CDNow (www .cdnow.com) y muchos otros es una herramienta fundamental para vender sus productos (cosa que, por cierto, hacen con mucho éxito); para Microsoft (www.microsoft.com) es, entre otras cosas, una pieza clave en su imagen de marca y en su servicio de asistencia a usuarios; para cada uno de los millones de directorios existentes existe una intencionalidad concreta (incluyendo la mera vanidad de su creador), intencionalidad que en muchos casos resulta evidente para el visitante.

Existen diferentes formas en las que una empresa puede beneficiarse de Internet, y es importante elegir las más adecuadas en cada caso. De hecho el primer paso a dar debe ser la elaboración de un plan estratégico, sólido y concreto, que integre nuestras necesidades y expectativas y que más adelante podremos desarrollar con el análisis concreto de cada una de las necesidades existentes y de las herramientas disponibles.

El correo electrónico es "la madre de todas las herramientas" Internet. Ya tiene más de 60 millones de usuarios de todo el mundo (muchos más si tenemos en cuenta las innumerables pasarelas que lo comunican con los usuarios de redes privadas, comerciales o corporativas), y se está convirtiendo en el principal sistema de comunicación empresarial y de interacción con clientes y proveedores: prácticamente todos los analistas estratégicos del mundo recomiendan a los empresarios no dar la espalda a esta nueva realidad.

La puesta en marcha de un conjunto corporativo de cuentas de correo está relacionada con el hecho de "conectar" la empresa, pues sus direcciones electrónicas son parte de su conexión a Internet. Lo mismo podría decirse, por ejemplo, de FTP (el sistema que nos permite enviar y recibir ficheros a través de Internet): para determinadas empresas puede resultar muy interesante la posibilidad de compartir información con todos los "internautas" o con un grupo determinado de personas; un servidor FTP público puede ser un excelente sistema de ofrecer catálogos, tarifas y documentos técnicos o de cualquier otro tipo: si puede guardarse en un ordenador puede distribuirse a través de FTP. Podríamos hablar de muchas otras herramientas y de las posibilidades que nos ofrecen, pero como decíamos antes el verdadero reto está en saber elegir la más adecuada. y, sobre todo, en saber integrar el conjunto a la medida de nuestras posibilidades.

Supongamos, por ejemplo, que deseamos vender nuestros productos a través de Internet, "abrir nuestra tienda" en la Red. Nunca insistiremos lo suficiente en la importancia de, como primer paso, hacer un análisis de nuestras necesidades y posibilidades integrando nuestra "estrategia Internet" en el conjunto de nuestra empresa. A partir de allí nuestro proyecto debería contemplar las "herramientas" técnicas necesarias para lograr nuestro objetivo a través de un directorio web atractivo y funcional que transmita a los internautas la imagen de nuestra empresa que nosotros deseamos propagar, esté dotado de los recursos necesarios para garantizar la interactividad (y permitir las transacciones), asegure la seguridad del proceso, etcétera. Pero además podríamos desear un nombre de dominio propio (de forma que nuestra dirección fuera del tipo www. mi_empresa.es). y nuestro directorio podría estar complementado con listas de correo que ofrezcan información periódica a clientes y proveedores, "bibliotecas" FTP de acceso público o privado, pasarelas con nuestras base de datos que nos permitan consultar existencias y precios en tiempo real. El conjunto del proyecto podría llegar a tener una cierta complejidad, aunque los resucon creces la (moderada) inversión necesaria.

El proceso no acaba con la inauguración de nuestra "tienda virtual", pues a partir de ese moment

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