Tecnología | Noticias | 06 SEP 2000

La empresa europea recurre masivamente el comercio electrónico, según recoge Andersen Consulting

Por tercer año consecutivo, Andersen Consulting ha presentado su estudio sobre comercio electrónico con una conclusión: el 97% de las empresas europeas utiliza el comercio electrónico de una forma u otra. Para la elaboración del estudio, que lleva por título "eEurope.Connecting the dots", ha se ha empleado durante este verano en la realización de 550 encuestas a ejecutivos europeos.
Ana Segura

Si en 1998 la actitud del mundo empresarial era esperar y ver lo que ocurría con respecto al fenómeno del comercio electrónico y en 1999 la expectación seguía aunque se dieron los primeros pasos, el 2000 ha sido el año de la madurez de esta nueva forma de operar. En palabras de Carlos de Otto, socio de la firma y Director del Centro de Lanzamiento de Empresas .com de Madrid, “los líderes de empresas europeas han adoptado el comercio electrónico con tanta fuerza que, en la actualidad, la mayoría de ellos ve en Europa el potencial centro neurálgico de una economía de red global”. Si los datos son tal y como se exponen en el estudio, los europeos podemos estar orgullosos porque es la primera vez que Europa aparece en una situación de liderazgo frente a EE.UU. Esta ventaja se avala por la histórica tradición comercial de Europa, donde estratégicamente han jugado un importante papel el Reino Unido, Alemania y España –como vía de colonización del área latinoamericana-.
Que la red está en todas partes es un hecho. Que como infraestructura Internet es global también. Lo que no está tan claro, y se reivindica en el estudio de la consultora, es que la gran red de redes haya adoptado las peculiaridades locales necesarias para asegurar su éxito en cada zona geográfica donde los usuarios pretendan acceder.
Establecer relaciones más fuertes con proveedores (en un 67%), poder anticiparse a las necesidades de los clientes (66%) o introducir productos con mayor rapidez en el mercado (64%), son las principales causas a las que contribuirá el comercio electrónico, según los encuestados.
Por otro lado, el informe evidenci un relevo en los agentes impulsores del comercio electrónico. Inicialmente eran las empresas Puntocom las más activas en su utilización, actualmente las empresas físicas (Puntocorp) juegan un papel igual de importante. Es significativo que el 75% de las organizaciones que utilizan de manera habitual el comercio electrónico, lo hacen por temor a la competencia, o para asegurarse una posición estratégica en el sector. Sin embargo, ambos tipos de organizaciones disponen de sus propias armas para impulsar la nueva economía. “La innovación, eficiencia y rapidez que ofrecen las star-ups nacidas al amparo de la nueva economía, contrastan con la robustez, marca, capacidad de gestión y madurez de las empresas tradicionales, que ya perciben la necesidad de iniciar proyectos en Internet”, apuntaba el socio de la consultora.
Otra de las conclusiones recogidas por Andersen Consulting es que casi el 80% delas empresas europeas tiene planes para explotar más oportunidades de comercio electrónico y el 72% ha desarrollo una estrategia al respecto.
Entre las razones que justifican la adopción del comercio electrónico destaca con un 74% el hecho de seguir la competencia, simplemente hacer lo que hacen los demás. Un 63% de los encuestados declaran adentrarse en este mundo por buscar nuevos ingresos, intentando conseguir a través de Internet, sacar más partido a los recursos infrautilizados. Otro 42% recurren a esta fórmula como una vía para reinventar el sector.
A la vista de los resultados de este tercer estudio, Carlos de Otto sostiene que ““no se trata de entrar en el mundo e-commerce tanto como de integrar realmente el concepto inherente a la “e” dentro de la trama del negocio de una compañía””, y a ello no contribuye en nada el vacío legal existente en esta materia. “Si bien es cierto que los gobiernos han reaccionado, la falta de regulación es evidente y aún supone un freno para el auge de este segmento”, señalaba de Otto. En este sentido se identifican dos factores negativos para el crecimiento continuado del comercio electrónico en Europa: la escasez cada vez más evidente de capacidades clave y un clima legal y empresarial menos favorable a los emprendedores que el de Estados Unidos.

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