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Europa "ahoga" la innovación en ingeniería de software

El Viejo Continente podría acabar como un mero usuario de tecnología que inventan otros, fundamentalmente las 'big tech' americanas y chinas, alerta la Asociación Europea de Sistemas y Lenguajes Programación, que aboga por que la región aumente la inversión e investigación en software, “el factor clave de diferenciación” en un mercado cada vez más competitivo.

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La Asociación Europea de Sistemas y Lenguajes Programación (EAPLS, en sus siglas en inglés) lanzó a finales de abril un manifiesto (firmado ya por más de 600 expertos e investigadores en software) donde pide a las agencias de financiación de la UE y de los países miembro que reconozcan la importancia que tiene el software para la sociedad y aumenten la inversión que destinan a investigar en este campo. “Es el momento de financiar de forma agresiva la investigación en software y de aprovechar la experiencia que ofrece Europa para seguir siendo independientes y estar a la vanguardia”, reza el escrito.

El software, recuerda el documento, “se está comiendo el mundo”. Lo equipara con el oxígeno, que no se ve pero es crucial para la vida: “El software es una fuerza motriz esencial, aunque invisible, del mundo actual”. Y apunta que no hay prácticamente ningún aspecto de la sociedad que no esté facilitado o mediado por el software, una “tecnología clave de transformación y habilitación”, que ha llevado a líderes de la industria a admitir que “cualquier empresa es ahora una empresa de software”.

Pero, a pesar de esta omnipresencia del software en nuestra sociedad, como reconocen desde EAPLS, es extraordinariamente difícil “garantizar la corrección, fiabilidad, rendimiento, escalabilidad, seguridad y sostenibilidad de los sistemas de software modernos”. Por ello, desde la asociación demandan intensificar la investigación en software, independientemente de las áreas de aplicación específicas que éste tenga (por ejemplo, blockchain, inteligencia artificial, internet de las cosas, computación cuántica, etc.). “Solo así podremos seguir desarrollando los conceptos y las tecnologías que han revolucionado la forma en que construimos el software (en gran parte debido a las innovaciones europeas, como la World Wide Web, el sistema operativo Linux y el lenguaje de programación Python)”.

 

Desde la EAPLS demandan intensificar la investigación en software, independientemente de las áreas de aplicación específicas que éste tenga

 

El escrito recalca que en Europa se ahoga la innovación en el ámbito del software y, como consecuencia, el Viejo Continente “corre el riesgo de convertirse en un usuario de segunda mano de las innovaciones inventadas en otros lugares, especialmente por las grandes tecnológicas de América y Asia”. La industria europea, añade, “se está volviendo gradualmente menos competitiva, ya que el software es el factor clave de diferenciación y de valor añadido en los productos y servicios”.

 

“Es necesario avanzar en la ciencia y tecnología de la construcción de un software al que cada vez exigiremos más”

¿Cómo se encuentra actualmente la investigación en software en Europa y España?  Y… ¿por qué es importante investigar en el mundo del software en general, más allá de las áreas de aplicación específicas, como pide el citado manifiesto? Manuel Carro, profesor de Informática de la UPM, director del Instituto IMDEA Software y uno de los expertos que firman el escrito de la EAPLS, aporta a ComputerWorld su visión al respecto. “La investigación en software en Europa y España es desequilibrada, en comparación con la que se realiza en campos de aplicación específicos. Se corre el riesgo de que el énfasis por resolver problemas concretos acabe en resultados que no son avances verdaderos desde un punto de vista científico o tecnológico, sino que tienen en el mejor de los casos un componente fuerte de innovación y en casos menos favorables son mera aplicación de técnicas bien conocidas”, apunta.

Para Carro, el mensaje crucial del manifiesto es que es necesario invertir en software en general. “El software es la base en la que se sustenta el funcionamiento de la sociedad actual. Es necesario avanzar en la ciencia y tecnología de su construcción para poder construir software al que cada vez exigiremos más. De otro modo, no tendremos las herramientas que permiten fabricar de forma eficiente software sólido en el que podamos confiar. De no tenerlas, o bien no seremos capaces de construir ese software o podrá ser deficiente y muy caro de realizar y mantener”, argumenta.

 

Manuel Carro, profesor de Informática de la UPM y director del Instituto IMDEA Software.

 

Carro pone como ejemplo el caso de blockchain. Bajo este término, explica, coexisten varias tecnologías con características muy diferentes. “En su expresión mínima, los sistemas de blockchain tienen una parte de sistemas distribuidos (cómo coordinar ordenadores que solo se comunican con mensajes que pueden perderse, ser erróneos o ser maliciosos) y otra de técnicas relacionadas con la criptografía”.  Desarrollar de forma correcta un sistema distribuido mínimamente interesante es “muy difícil”, apunta. Hay que basarse en algoritmos matemáticamente probados y requiere tener conocimientos especializados. Pero, aunque blockchain tiene detrás algoritmos distribuidos, también los tienen las bases de datos geográficamente distribuidas que usan a nivel mundial Amazon, Google o Facebook o los sistemas IoT avanzados que hacen edge computing y realizan computaciones sin comunicación con servidores centrales, por poner algunos ejemplos. Es decir, “si uno invierte en temas fundamentales (por ejemplo, en la ciencia que hay detrás de la construcción de sistemas distribuidos) está afianzando y pavimentando avances en muchas otras áreas”, explica el experto.

Y esto, añade Carro, requiere destinar capital (humano y monetario) en el avance en estos temas fundamentales que permiten seguir desarrollando las bases científicas y las herramientas que implementan esas bases científicas que los profesionales de la informática necesitan para poder asegurar que se construyen aplicaciones de acuerdo con unas especificaciones.

El problema, afirma, es que “si uno busca en los temas financiables de planes de la UE o de España, seguramente no encontrará ‘avances en sistemas distribuidos’, ‘avances en sistemas de tipos’, ‘avances en análisis estático’, ‘avances en model checking’ o ‘avances en lenguajes de programación de alto nivel’. Es más, muchos profesionales de la informática que hacen aplicaciones críticas seguramente no saben exactamente qué significan esos términos ni su implicación. Esto es debido a que se ha puesto más énfasis en investigar y educar sobre aplicaciones y menos en cuestiones fundamentales y transversales”.

O, lo que es lo mismo, “ha ido predominando un enfoque ingenieril destinado a resolver problemas lo mejor que podamos con las herramientas que tenemos”. Este enfoque, afirma, aunque es necesario, “lleva a un detrimento de los conocimientos de carácter fundamental precisos para mejorar las herramientas más allá de meros avances estéticos o tecnológicos”.

De hecho, el profesor subraya que compañías big tech como Amazon o Facebook (entre otras) sí están usando resultados científico-tecnológicos avanzados. Estos gigantes, además, “han hecho parte de sus herramientas libremente disponibles”. 

 

Carro se lamenta de que en Europa "se ha puesto más énfasis en investigar y educar sobre aplicaciones y menos en cuestiones fundamentales y transversales"

 

La clave: más escuelas de pensamiento e investigación y más recursos

Preguntado por su visión del rol que actualmente juega Europa en un mercado del software dominado claramente por Estados Unidos y China, Carro reconoce que éste es “modesto, si nos guiamos por el origen de los grandes jugadores en tecnologías fuertemente basadas en software y por la cuna de las ideas más innovadoras en el mundo del software”.

Para el profesor, son varios los grandes desafíos a los que se enfrenta el Viejo Continente en este terreno. “Por ejemplo, tener profesionales que conozcan y sepan usar tecnologías avanzadas de producción de software y, por tanto, las demanden”. Para ello, explica, las universidades tienen que formarlos y, en este sentido, apunta, “debe haber escuelas de pensamiento y de investigación de las que beban esos formadores y profesionales. Además, esta investigación tiene que tener un apoyo en forma de recursos”.

Aunque reconoce que Europa es muy dispar y va a diferentes velocidades y con diferentes potencias tractoras, Carro afirma que, si lo tomamos como bloque, “los países menos adelantados deberían poner énfasis en fomentar la educación de profesionales y la formación de investigadores en temas fundamentales. Y, por supuesto, dar posibilidades de tener carreras científicas con los recursos necesarios para hacerlas atractivas”.

 

La realidad de España

En lo que respecta a la realidad de España en el mundo del software, Carro considera que el país tiene el mismo potencial que cualquier otro, aunque matiza: “Quizá estemos en una situación más desfavorable que otros países de nuestro entorno a causa de la sangría de buenos profesionales del entorno TIC (incluyendo investigadores) que abandonan España atraídos por mejores condiciones de trabajo: TIC es un área tremendamente competitiva donde las grandes empresas y centros de investigación dan sueldos excelentes”.

Es más, cree que este escenario podría agudizarse porque “a menos que se tomen medidas urgentes, dentro de diez años la distancia relativa con otros países y economías podría ser aún mayor”. 


 



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