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El culebrón Altman evidencia una profunda división en el desarrollo futuro de la IA

El abrupto despido de Sam Altman y su consiguiente salida de OpenAI han agitado una industria marcada por la cisma en torno a la inteligencia artificial. He aquí la cronología de los últimos acontecimientos.

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Sam Altman, cofundador de OpenAI, despedido fulminantemente de la compañía detrás de ChatGPT. La noticia que ha copado un sinfín de titulares a lo largo y ancho del globo servía como antesala a una semana agitada para el sector tecnológico. Y es que, en un giro de guion, la junta directiva de OpenAI decidía deshacerse de uno de los rostros más populares de la inteligencia artificial (IA). Un movimiento abrupto, sibilino, inesperado que enviaba a Altman a la cola del paro. Sin embargo, su situación de desempleo duraba poco más de 48 horas, ya que Microsoft decidió apostar a caballo ganador y fichar a la estrella de la IA. Esta decisión ha posicionado a los de Satya Nadella como claros vencedores de un culebrón que no hace sino sumar episodios. He aquí la cronología de los últimos acontecimientos.

 

División de opiniones: en juego el futuro de la IA

El motín interno contra Altman saltaba a la esfera pública el pasado viernes, cuando la junta directiva de OpenAI anunciaba su salida forzosa. "No tenemos confianza en su capacidad para seguir liderando OpenAI", rezaba el comunicado emitido por la compañía y firmado por Mira Murati en calidad de CEO interina. La que hasta la fecha había sido jefa de Tecnología subía de escalafón y evidenciaba una profunda división en el desarrollo futuro de la IA. Una brecha cada vez más pronunciada a causa de la diferencia de opiniones en torno a la seguridad, la ética y el impacto social de la citada tecnología.

Por un lado están aquellos -como Altman- que consideran que el rápido desarrollo y, especialmente, el despliegue público de la IA es una cuestión esencial para poner a prueba y perfeccionar la tecnología. Por otro, quienes creen que el camino más seguro a seguir es desarrollar y probar completamente la IA en un laboratorio o entorno controlado para garantizar ciertos guardarraíles durante el consumo humano. Un debate que ya ha calado entre la opinión pública y suscita una retahíla de dudas.

 

Un posible éxodo de trabajadores y demandas a la vista

Las inquietudes sobre el desarrollo y despliegue de la IA que ha promovido el despido de Altman no son las únicas cuestiones que planean sobre el ambiente. El posible éxodo de trabajadores de la compañía impulsora de ChatGPT hacia su principal inversor, Microsoft, y la amenaza de demanda a los miembros de la junta directiva y artífices de la salida del ejecutivo son otros de los temas candentes en el sector. Y es que, según avanza Reuters, algunos inversores de OpenAI estarían explorando “recursos legales” contra la compañía después de la destitución de Altman. Las fuentes citadas por la agencia aseguraron que “los inversores están trabajando con asesores legales para estudiar sus opciones”. Una maniobra que responde al temor ante un posible colapso de la startup más popular en el sector de IA generativa de rápido crecimiento.



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