Negocio | Noticias | 02 DIC 2019

Análisis: razones y objetivos de la reorganización de Telefónica

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Los últimos cambios organizativos abordados por el gigante liderado por José María Álvarez-Pallete persiguen lanzar a los inversores un mensaje centrado en la eficiencia, la sostenibilidad y la confianza.
José María Álvarez-Pallete, presidente ejecutivo de Telefónica
José María Álvarez-Pallete, presidente ejecutivo de Telefónica.
Esther Macías

El pasado 27 de noviembre José María Álvarez-Pallete, presidente ejecutivo de Telefónica, hacía público a bombo y platillo un nuevo plan de acción que implica una sustancial desinversión en el mercado latinoamericano, exceptuando Brasil, donde podrá ahora el foco junto a España, Reino Unido y Alemania; la creación de las unidades Telefónica Tech y Telefónica Infra; y la redefinición del centro corporativo de la firma. ¿Tiene sentido este movimiento? ¿Cumple con lo esperado en el mercado? “Sí, tiene sentido. Estos cambios están más alineados con su mensaje de ‘telco digital’. Es una evidencia que si Telefónica mantuviera la visión de operadora tradicional, estaría muerta. El propio Álvarez-Pallete ha reconocido que el modelo está agotado”, reflexiona Fernando Maldonado, analista de IDG Research, para quien todas estas maniobras responden, sobre todo, a un objetivo: “Lanzar un mensaje a los accionistas centrado en la eficiencia, la sostenibilidad y la confianza”.

 

Objetivo: revertir la caída de la acción

No es un secreto que el histórico de la acción de Telefónica en los últimos tiempos deja mucho que desear. “Urgía revertir esta tendencia, era una necesidad acuciante”, apremia Maldonado, que opina que la cúpula de la multinacional persigue atraer en especial a los fondos EGS, cuya inversión se centra en criterios medioambientales, sociales y de gobierno corporativo. “El perfil del inversor ha cambiado; ya no son los de toda la vida. Ahora a los inversores les preocupa la sostenibilidad a todos los niveles… Así que con esta reorganización lanza un mensaje a los fondos EGS y reconoce la importancia del compromiso con la sostenibilidad medioambiental y el impacto social”.

Esta mentalidad, asegura Maldonado, se refleja también en las desinversiones realizadas en Latinoamérica. “Ahora el grupo centra sus inversiones en las geografías con mercados más desarrollados y estables creando un spin off operativo de los países latinoamericanos, a excepción de Brasil”. Las grandes corporaciones, recuerda el analista, tienen que jugar a corto y medio plazo. “Si funcionaran con objetivos a más largo plazo, la desinversión en Latinoamérica sería criticable, pero dado el escenario actual, es lo más adecuado”.

 

Adiós definitivo a un modelo “agotado”

Con el resto de cambios Telefónica reconoce que el modelo de crecimiento de las operadoras está agotado y reorganiza su negocio en torno a cuatro unidades y un centro corporativo simplificado. Una de estas unidades es Telefónica Tech, que se centrará en segmentos de crecimiento como big data e Internet de las cosas (iOT, de sus siglas inglesas), ciberseguridad y cloud, a los que dota de mayor autonomía en el desarrollo de negocio y de alianzas con terceros. “De hecho, los articula como empresas, quizá preparando estos negocios de forma que, si algún día quisiera, pueda venderlos”, señala el experto.

La segunda unidad es Telefónica Infra. El objetivo de este negocio es optimizar las inversiones y acelerar el despliegue de red. “Se trata de un movimiento que ya hizo Vodafone y tiene sentido. La idea es poder convertir la infraestructura en un negocio. Con ello se abre a la coinversión y compartición de infraestructuras y a su comercialización a terceros”.

Otra unidad de negocio es la de Operadora, con la idea de modernizar su negocio tradicional, buscar la excelencia operativa y optimizar el uso de activos. “Todo ello envuelto en la búsqueda de sostenibilidad”, precisa Maldonado.

Finalmente, con Telefonica Hispam, añade, “persigue escapar de la penalización de unos mercados inestables con baja contribución al grupo y que requieren para su gestión de un foco local. Abre la puerta a posibles desinversiones”.

 

Impulso al desarrollo de negocios digitales

Dentro de esta estrategia, hay que subrayar especialmente el hecho de que ahora Telefónica separe de forma clara su llegada al mercado entre consumo (B2C) y empresas (B2B). “Se produce así un fuerte impulso al desarrollo de negocio digitales. Por ejemplo, en el caso de B2C (cliente digital) fusiona lo que Telefónica denomina la tercera y cuarta plataforma que se plasma en que las figuras de CDO y CCDO recaen sobre un único responsable (Chema Alonso)”.

En definitiva, según el analista, en la actualidad la compañía clarifica mucho más al accionista cómo va a generar ingresos y entra en la dinámica de negocio del momento. “Las unidades ahora están más claras y esto permite medir mejor la actividad de la empresa”.

El gran reto para Telefónica está ahora, según el experto, “en buscar un equilibrio entre las ambiciones que representa esta reorganización a medio plazo y los resultados que su cotización actual pide a gritos a corto plazo. Ahora solo falta ver si el mensaje aporta claridad sobre su futuro y surte el efecto deseado en los inversores”, sentencia Maldonado. 

 

 

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