Negocio | Noticias | 22 DIC 2017

Indra encumbra su división de TI

La firma agrupará todas las actividades de TI en un único brazo de negocio que dirigirá la hasta ahora responsable de Minsait, su unidad de transformación digital.
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Nerea Bilbao

El Consejo de Administración de Indra, reunido ayer, nombró a Cristina Ruiz Ortega como consejera ejecutiva de la compañía. Reportará directamente al presidente ejecutivo, Fernando Abril-Martorell y será la máxima responsable del negocio TI de la corporación.

El nombramiento forma además parte del Plan Estratégico que Indra pondrá en marcha entre 2018 y 2020, lo que otorgará gran protagonismo al negocio TI. Entre los planes que la compañía ha revelado destaca la agrupación de todas las actividades de TI en una nueva compañía filial.

Ruiz Ortega cuenta con una amplia experiencia y ha ocupado diferentes cargos de responsabilidad en empresas del sector. Se incorporó a Indra en 2011 y desde entonces ha trabajado en puestos para los mercados Energético, de Consultoría, de Telecomunicaciones y Media.

Antes de ser nombrada consejera ejecutiva, ha liderado Minsait, el brazo tecnológico de Indra.

De acuerdo con la opinión de Marcos Eguillor, Managing Partner de BinaryKnowledge y Profesor en IE Business School, "si bien la nueva consejera ejecutiva asume la responsabilidad sobre TI, su perfil y trayectoria dentro de la organización (especialmente con Minsait) hacen entender el movimiento de Indra como refuerzo de su apuesta por la transformación digital de las organizaciones cliente a las que dan servicio, más allá del software y el hierro que han proporcionado hasta el momento”. Se trata, declara a ComputerWorld, de “un giro hacia el negocio a partir de su capacidad tecnológica actual”.

Un movimiento estratégico y coherente

El hecho de que Indra haya decidido crear una nueva compañía filial que aglutine todas las actividades relacionadas con las TI otorga de inmediato un enorme valor estratégico a este brazo de negocio.

Ya le dio un gran impulso con la integración de Tecnocom. La compra dio como resultado a un gigante con unos ingresos de 3.147 millones de euros y un ebitda recurrente de 243 millones de euros.

A pesar de que no se han comunicado los planes concretos de la firma española con respecto a la filial de nueva creación, es posible que Indra decida “engordar” este activo hasta convertirlo en un actor influyente en el mercado y atractivo para grandes cuentas que quieran incorporar a sus estructuras un brazo de innovación ya maduro.

Eguillor no descarta ver el movimiento como “una posible desinversión”, aunque lo entiende más “como la necesidad de dotar a esta iniciativa de entidad e independencia suficiente como para afrontar los retos del sector con una mayor agilidad y flexibilidad”. Lo ve como la forma de incorporar “una nueva cultura, procesos y aproximación al mercado en línea con el concepto mismo de transformación digital”.



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