Editorial
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Especial Tendencias 2024 CW

Hacia un 2024 aún más digital e 'inteligente' pero, ojalá, también humano

Hemos arrancado un año en el que la tecnología no va a perder el enorme peso que ya tiene en todos los ámbitos de nuestra economía y de nuestra sociedad. El reto, tanto a nivel empresarial como, en particular, a nivel laboral, estará en saber adoptar los cambios sin perder de vista el enfoque humano.

2024
Créditos: Eyestetix Studio (Unsplash).

La locura desatada en 2023 en torno a IA generativa y la democratización en el mercado –y en la sociedad– de esta rama de la inteligencia artificial que es capaz de generar contenido original a partir de datos existentes continuará, sin duda, este recién comenzado 2024. Esta tecnología volverá a ser, un año más, indiscutible protagonista, debido a la disrupción que su uso conlleva para numerosas industrias, incluida la tecnológica, dado que su aplicación puede cambiar de forma radical actividades como el propio desarrollo de software y la gestión de los sistemas de TI. 

Su potencial económico es de tal calado que McKinsey considera que este ‘sabor’ de la IA puede llegar a aportar entre 2,6 y 4,4 billones de dólares de beneficios al año a la economía global. Su gran impacto, afirman desde esta consultora, se verá en el mundo del trabajo. Muchos puestos tendrán que cambiar debido a la integración de esta tecnología, que permitirá automatizar al máximo numerosas tareas. De hecho, McKinsey calcula que la mitad de las tareas laborales podrían estar automatizadas entre el año 2030 y el año 2060. 

Por tanto, todo apunta, como explicamos en las páginas de este Especial Tendencias 2024, que este año empezaremos a ver proyectos más ambiciosos de IA generativa, que vayan más allá de los pilotos que muchas compañías y organizaciones públicas pusieron en marcha en 2023. No obstante, esta no es la única tecnología que brillará en el mercado. Es más, esta no sería posible sin los avances realizados en la capacidad de cómputo y en el auge de un modelo ya consolidado como es el de la nube, que está presente en todas sus variantes (pública, híbrida o privada) en la mayor parte de las empresas y organizaciones, por mencionar algunas tecnologías claves. 

Este será también un año en el que la ciberseguridad seguirá estando en el foco de inversión de los CIO y CISO. La democratización de la propia IA generativa también automatizará y sofisticará aún más los ciberataques y las empresas deben estar preparadas para responder a las nuevas amenazas. 

En este contexto de vertiginoso avance tecnológico, cada vez tendrá más peso la regulación de este mercado y las nuevas herramientas que genera. Son múltiples las normativas que los países están poniendo encima de la mesa, en especial en el entorno de la UE, donde ya están en marcha proyectos legislativos como la futura Ley de la IA, que se prevé que entre en vigor dentro de dos años. Este año, además, será cuando se aprecien de forma clara las ventajas de la aplicación de la Ley de Mercados Digitales (DMA) y la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la Unión que entraron en vigor en 2023. Pero habrá más actividad en torno a ámbitos más específicos como la ciberseguridad o la protección del medio ambiente, que también implica obligaciones para las propias compañías tecnológicas y para los CIO, que tendrán que medir –y demostrar– el impacto del software y el hardware que utilizan sus organizaciones. 

En lo que respecta a las previsiones de la inversión tecnológica en España en concreto, los expertos creen que seguirá creciendo, como respuesta a la imparable transformación digital de las empresas y del sector público. El pasado año, según IDC, dicha inversión alcanzó los 64.000 millones de euros, y la previsión de la firma de análisis es que esta crezca un 4,7% anual hasta 2026.

Desde luego, al hilo de los datos que anualmente arroja la patronal Ametic, el sector tecnológico y digital español cada vez tiene mayor peso en la economía del país. Según el último informe al respecto de la asociación empresarial, este mercado superó en 2022 los 122.066 millones de euros de negocio, experimentando un crecimiento de más de un 5% respecto al año anterior. Y eso a pesar de la compleja situación macroeconómica y geopolítica que se produjo entonces, con una elevada tasa de inflación, la irrupción de la guerra de Ucrania, la escasez de componentes electrónicos y las tensiones generadas por la escasez de talento digital a nivel mundial.

Está claro que en un mundo cada vez más cambiante e incierto todo puede suceder, pero si hay una cosa segura es que la relevancia de las tecnologías de la información y las comunicaciones no va a dejar de avanzar. El desafío de las empresas del sector y de los CIO que implementan todas estas nuevas tecnologías estará en hacerlo de la forma más ética, justa y humana posible. 

 



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