Tecnología | Noticias | 29 MAR 2019

Investigadores españoles utilizan portátiles que resisten condiciones extremas en la Antártida

El equipo de investigadores españoles del proyecto Trineo de Viento han realizado con éxito su misión en la Antártida Continental gracias al uso de dispositivos rugerizados de Panasonic, diseñados para soportar agua, polvo y temperaturas extremas.
antártida panasonic
Redacción

La Antártida Continental es una de las zonas más remotas e inexploradas del planeta Tierra. Allí no existe ni es posible la vida, se encuentra en la nada absoluta. Hasta esta zona ha acudido una expedición española, el equipo del proyecto Trineo de Viento, que ha recorrido 2.538 kilómetros durante 52 días para llevar a cabo 10 proyectos de investigación entre los que destaca el GESTA (Galileo Experimentation & Scientific Tests in Antarctica) de la Agencia Espacial Europea.

Para acometer su labor han utilizado tecnología de Panasonic. En concreto, los equipos rugerizados Toughbook CF-20 y Toughpad FZ-M1, que les han permitido recabar la información para sus proyectos gracias a su robustez y alta resistencia a las bajas temperaturas, que en ocasiones han llegado a los 42ºC bajo cero.

El equipo, formado por cuatro exploradores, viajó al interior de la Antártida continental en un ecotrineo impulsado por energía eólica. Allí debían llevar a cabo diez trabajos científicos y demostrar que el Trineo de Viento, puesto en marcha por el explorador Ramón Larramendi en el año 2000 y perfeccionado a lo largo de los años y de diversas expediciones, es el medio adecuado para llevar a cabo campañas científicas polares, por su menor coste y su impacto cero a nivel medioambiental, en uno de los lugares más frágiles y complejos del planeta.

 

La utilidad de utilizar equipos robustos

Como explica Ignacio Oficialdegui, director de Tecnología Eólica y Fotovoltaica de Acciona Energía y uno de los miembros más veteranos del equipo de Trineo del Viento, “necesitábamos equipos informáticos que nos permitieran recoger los datos de los diferentes aparatos de medición, realizar copias de seguridad de la información obtenida y del material gráfico, resetear los softwares de los dispositivos científicos para arreglarlos si era necesario, escribir informes y el diario de a bordo, y comunicarnos con la prensa que estaba haciendo seguimiento de nuestra expedición”.

Para Oficialdegui, el principal valor añadido de los productos de Panasonic Toughbook es su robustez, ya que han podido comprobar que resiste a condiciones extremas, a golpes y baches del terreno, por lo que es mucho más versátil ya que permite trabajar con él y cambiar de tarea si es necesario sin tener que estar pendiente de dejarlo en un sitio amortiguado para que no sufra desperfectos.

“Hay momentos en los que un ordenador delicado es más un problema que una ventaja, porque vamos en un trineo con una tienda en constante movimiento, con muchas cosas dentro de un espacio muy pequeño, en un terreno que no es uniforme, y la marcha de los acontecimientos hace que tengamos que cambiar de tarea repentinamente. Los Toughbook nos han permitido descansar en este aspecto, ya que simplemente cerrabas la tapa y lo dejabas en la tienda, y sabías que no le pasaba nada. Luego abrías la tapa y podías seguir trabajando sin problemas”. 

“Contacté con Panasonic Toughbook porque recibí una información sobre su resistencia a bajas temperaturas que me llamó la atención. A partir de ahí, todo fue muy fácil, pusieron a nuestra disposición los dispositivos, y la verdad es que no nos han defraudado”, añade Ignacio Oficialdegui.

La tableta Toughpad FZ-M1 de Panasonic también dio muy buen resultado, y aunque en esta ocasión no la pudieron adaptar tanto a sus necesidades concretas, Ignacio considera que tiene mucho potencial de cara a futuro, ya que además de la versatilidad que ofrece a nivel de hardware y accesorios, se puede llevar en un bolsillo, lo que permite mantener el calor del dispositivo y que aguante aún más las bajas temperaturas.

 

Objetivo de la misión

Los exploradores españoles, el mismo Ramón Larramendi, Ignacio Oficialdegui, Hilo Moreno y Manuel Olivera, han investigado ámbitos como la biología, glaciología, meteorología, telecomunicaciones, ciencia espacial, detección de vida en condiciones extremas y en otros planetas y medio ambiente, recabando datos en una zona en la que se carece prácticamente de información sobre el terreno. 

Además de para la ESA, los exploradores han llevado a cabo estudios para la Universidad de Maine (EE.UU.), para la que han recogido muestras de nieve y hielo para el estudio del cambio climático en la región; para la Universidad Autónoma de Madrid y la Agencia Estatal De Meteorología (AEMET), para fijar la capacidad de dispersión y colonización de microorganismos en zonas polares, vinculado al cambio climático; o la Universidad de Valencia, entre otros.

Entre el equipo científico que transportaba el trineo se encontraba el sensor Mars Environmental Dynamics Analyzer (MEDA), desarrollado por la Universidad de Alcalá de Henares y el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), y que ha sido aprobado para viajar a Marte en la misión Mars 2020. Además, el Trineo iba equipado con el detector de signos de vida SOLID (Signs Of Life Detector), un instrumento desarrollado en España por el Centro de Astrobiología para detectar vida extraterrestre en la exploración planetaria, que detecta e identifica compuestos bioquímicos mediante el análisis ‘in situ’ de muestras de suelo y líquidos.

 
 


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