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Cómo puede afectar la guerra Rusia-Ucrania al mercado TIC europeo

Los expertos en el ecosistema TIC español y europeo se muestran preocupados por los efectos negativos que el conflicto entre Rusia y Ucrania puede suponer para la UE en materia de ciberseguridad, por la subida de precios de energía y materias primas, en el mercado de chips o con la posibilidad de que las telecomunicaciones intercontinentales lleguen a cortarse.

Ciberataques rusos

Los esfuerzos de vigilancia de la ciberseguridad del continente y a nivel mundial, el peligro que pueden correr los cables submarinos que conectan Rusia y Europa con el resto del mundo, si el conflicto los alcanza, el inevitable impacto económico que va a tener la subida de los costes de la energía y de las materias primas, que repercutirán directamente en el precio de los dispositivos y equipos, de nuevo una crisis de abastecimiento de chips, o la indeseable inestabilidad de los mercados; estas son las preocupaciones que han surgido entre los analistas y expertos TIC ante el conflicto armado entre Rusia y Ucrania que estalló en la madrugada de ayer jueves.

El analista de IDG Research Fernando Maldonado no duda en que la consecuencia más inmediata y “la más evidente es la relacionada con la ciberseguridad. Este efecto ya se viene produciendo durante los últimos meses, pero ahora se va a intensificar”, y se refiere a las amenazas de ciberataques rusos que se han intensificado en los últimos dos meses, tanto contra Ucrania, como contra el resto de intereses europeos y mundiales.

De hecho, el sitio web de vigilancia de Internet NetBlocks ha confirmado a lo largo de ayer jueves, día del ataque terrestre de Rusia contra Ucrania, que los sitios web Privatbank (el banco más grande de Ucrania) y Oschadbank (el Banco de Ahorros del Estado) fueron atacados y eliminados junto con los sitios web del gobierno ucraniano. El Servicio Estatal de Protección de Información y Comunicaciones Especiales de Ucrania (SSCIP), por su parte, explicó que los sitios web de varias instituciones gubernamentales y bancarias habían vuelto a sufrir un ataque DDoS masivo. Algunos de los sistemas de información atacados no están disponibles o funcionan de manera intermitente”.

Así, el SSCIP de Ucrania y otras agencias nacionales de ciberseguridad "están trabajando para combatir los ataques mediante la recopilación y el análisis de información" tal y como han publicado varios medios internacionales, donde explican que estos ataques siguieron a un comunicado de prensa del Servicio de Seguridad de Ucrania (SSU), que también vio afectado su sitio web, diciendo que el país está siendo atacado por una "ola masiva de guerra híbrida ". Los analistas de la UE se muestran preocupados por si estos ataques trascienden a las fronteras ucranianas.

Chips, energía, materias primas y la economía en general

Desde su experiencia, Maldonado va más allá de la ciberseguridad, y enlaza los efectos negativos con la evolución económica. “El impacto del conflicto bélico que tendrá en la economía será negativo en lo que al PIB debido se refiere. Por ejemplo, claramente se va a producir una subida de los costes energéticos, para empezar del gas. Y las sanciones que la UE le va a imponer a Rusia, también tendrán repercusiones”, explica.

En este sentido, desde el punto de vista del sector TIC, la Asociación Española para la Digitalización (DigitalEs) apunta que “el mayor impacto a corto plazo se sentirá en un nuevo incremento del precio de las materias primas y los combustibles, que podría repercutir en el precio final de los dispositivos y equipos”.

Además, desde DigitalEs se muestran muy preocupados por “la inestabilidad en los mercados que genera una nueva guerra, que no favorece a ningún territorio” aunque por suerte, tienen una visión positiva gracias a “los fondos europeos para la recuperación poscovid, que son suficientemente cuantiosos para continuar incentivando la transformación digital y la capacitación tecnológica de pymes y ciudadanos, nuestro gran talón de Aquiles”.

Esta asociación ha apuntado hacia un grave problema con el que Europa puede encontrarse; la conectividad entre los continentes. Según explican, “será importante vigilar que el conflicto no alcance a los cables submarinos que conectan Rusia y Europa con el resto del mundo”. 

Por su parte, las grandes compañías de chips, sector imprescindible en el desarrollo del mercado de las TIC a nivel mundial, y que todavía no se había recuperado del todo de la crisis de suministros surgida por la incidencia de la pandemia de la COVID-19 a nivel mundial, esperan que la interrupción de la cadena de suministro sea por ahora limitada. Esto se debe al almacenamiento de materias primas y la adquisición diversificada que se ha realizado en los últimos meses. No obstante, la industria de los chips no descarta que pueda sufrir de nuevo un gran impacto de desabastecimiento a largo plazo.

Y es que el estallido del conflicto con la operación militar ordenada por Putin en Ucrania es una de las peores crisis de seguridad en Europa sufrida en décadas. El conflicto ya ha afectado a las acciones de las empresas tecnológicas que se abastecen o venden a nivel mundial, por el temor a más interrupciones de la producción por la escasez de chips semiconductores, como la que se ha sufrido el último año.

Tal y como ha hecho público la agencia Reuters, Ucrania suministra más del 90% del neón de grado semiconductor de EE. UU., fundamental para los láseres utilizados en la fabricación de chips. El gas, un subproducto de la fabricación rusa de acero, según la firma de investigación de mercado Techcet, se purifica en Ucrania. El 35% del paladio estadounidense, utilizado en sensores y memoria, entre otras aplicaciones, proviene de Rusia. No pinta bien en el mercado global de las TIC con estas certezas.

Y es que ya se está viendo cómo el ataque de Rusia a Ucrania este jueves de madrugada ha provocado la caída de las bolsas a nivel internacional, que han abierto en números rojos. Según publican los medios especializados en economía de todo el mundo, el petróleo y el gas han alzado su precio y el crudo de Texas (referencia en Estados Unidos), se ha disparado un 7,5% hasta superar los 99 dólares el barril, al igual que el Brent en Europa, que ha rebasado la barrera de los 100 dólares (lo que no ocurría  desde 2014), aunque acabó el día a 97,01. Además, el gas natural se ha disparado un 29% y superó los 100 euros por MWh, un aumento que se ha producido de manera paulatina, según crecía la tensión entre Rusia y Ucrania. Durante la semana, se había producido un alza de esta materia prima del 52%.



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