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Altia finiquita el 2022 con un crecimiento del 16,6% y unos beneficios netos de 10,2 millones

Constantino Fernández, fundador y presidente de la tecnológica española, hace balance de los resultados obtenidos a cierre del 2022 para ComputerWorld. Un encuentro en el que se ha mostrado “ilusionado” ante lo que está por venir.

Constantino Fernández
Tino Fernández, presidente y fundador de Altia, toma el pulso a la compañía tras anunciar los resultados del ejercicio 2022.

Como de costumbre, el cierre del año fiscal invita a las empresas a mirarse al espejo echando mano de su capacidad autocrítica al enfrentarse a la cuenta de resultados. Una tarea que, dependiendo de las conclusiones, se torna más o menos ardua. En el caso de Altia, Constantino Fernández, fundador y presidente del sello, no ha dudado en mostrarse más que satisfecho con las cifras obtenidas. Una reacción que no sorprende teniendo en cuenta que la tecnológica española ha registrado una cifra de negocio que alcanza los 167,2 millones de eurosincorporados los ingresos de Wairbut y Bilbomática, las nuevas compañías adquiridas por el grupo el pasado año-. En concreto, la nueva cuota registrada se traduce en un incremento del 32,8% respecto al 2021. En términos de beneficio neto, Altia ha logrado alcanzar el mayor de su historia con 10,2 millones de euros. Unos números que superan en un 16,6% los del periodo anterior. Por su parte, el ebitda contable, alejado de normalizaciones y artificios financieros cada vez más populares en el mercado, ha tumbado la barrera de los 16 millones de euros, lo que se traduce en un crecimiento del 18,4%.

Para Altia, el 2022 ha estado protagonizado por la incorporación e integración de las compañías Wairbut y Bilbomática, así como por una firme apuesta por el talento que ha permitido incrementar el número de personas que componen sus filas hasta los 3.200 profesionales. Con las cifras en mano, Constantino Fernández toma el pulso a la compañía haciendo balance de un año que tilda de “muy positivo”. Un sentir que prevé heredar en 2023; y es que el ejecutivo de Altia mira al próximo ejercicio con “ilusión”. Así ha hablado para ComputerWorld.

 

Aprovechando la presentación formal de los resultados del 2022 de Altia, ¿qué balance hace de los mismos?

Muy positivos. Son de mejora en términos de facturación, ebitda, de beneficio neto. Este es un dato relevante, especialmente tras la incorporación de Wairbut y Bilbomática, ya que en el primer año de la integración siempre hay que hacer ajustes contables. No obstante, el gran titular que resume el año es: aunque en 2022 hemos cosechado unos números muy buenos que podían haber sido mejores al margen de las últimas incorporaciones, la pinta del 2023 es aún mejor. Los ingresos que estamos imputando en el 2022 de las compras de Wairbut y Bilbomática se proyectarán a lo largo de todo el año; eso, junto al crecimiento orgánico que estamos viendo en todas las unidades y regiones donde estamos presentes, nos hace estar muy ilusionados por lo que vendrá.

 

¿Qué áreas del negocio han sido críticas a la hora de alcanzar dichos resultados?

Todas. No hay distinciones, no hay ninguna que destaque por encima de otras en comparación a años previos. Hemos mejorado en todas las áreas. Estamos en un buen momento, con buenos procesos, con buena tecnología.

 

El escenario actual marcado por los últimos coletazos de la pandemia, la incipiente recesión, la crisis energética, la guerra en Ucrania, una inflación disparada y un entorno competitivo cada vez más hostil, ¿ha supuesto algún quebradero de cabeza para Altia? ¿Qué desafíos han encarado a lo largo del último ejercicio?

Todos estos factores nos han afectado. Sin esta coyuntura, las cosas serían mucho mejor. La inflación está ahí, impacta muchísimo en prácticamente todos nuestros inputs, en particular al salario de las personas. La escasez de talento, que viene de antes de la pandemia, también se ha visto acelerada por el propio proceso de digitalización que ha traído consigo la Covid-19 y los diferentes fondos europeos o de capital riesgo, calentando el mercado de trabajo TI y aumentando los costes. Por otro lado, aunque aparentemente podamos pensar que la energía no es un input importantísimo en nuestro negocio, sí lo es en parte dada su estrecha vinculación al ecosistema del data center. Estamos hablando de 400.000 o 500.000 euros netos que podrían estar en la última línea de la cuenta de resultados y que de esta manera no están. Asimismo, la incertidumbre que genera la guerra con algunos clientes siempre incide. Sin embargo, a pesar de esto, hemos sido capaces de obtener estos resultados satisfactorios.

Al final, me gusta decir que eso forma parte del enunciado del problema, pero Altia se enfoca en la solución. No puedo cambiarlo, no soy un actor determinante para revocar esto, pero sí puedo adaptarme y buscar mi camino dentro de ese contexto.

 

Teniendo en cuenta el panorama descrito, ¿cuál es su visión del mercado de servicios TI?

Es un mercado que va a seguir creciendo globalmente, mostrando una tendencia alcista. No obstante cabe destacar que, básicamente, el crecimiento de Altia depende de nosotros mismos, no de lo que crezca el sector, aunque evidentemente si lo hace, mejor para todos. En lo que a nosotros respecta, tenemos muchas posibilidades de crecer mediante actividades nuevas en las que no estamos o en las que poco a poco estamos llegando y donde todavía podemos hacer mucho más, o en territorios donde apenas tenemos presencia. Digamos que el tamaño del mercado no es algo que nos preocupe, lo que nos tiene que retar continuamente es el ser capaces de captar más cuota, más clientes y más territorio.

 

¿Qué tecnologías imperarán este 2023?

Donde vemos más crecimiento en la facturación en este momento tiene que ver con la nube y la ciberseguridad. Tenemos un área cloud y otra de ciberseguridad e infraestructuras que están creciendo acorde al mercado. Llevamos muchos años trabajando en el ecosistema cloud y nos sigue funcionando muy bien. Lo que también creo que va a seguir creciendo es lo relacionado con el desarrollo low code, donde hay un desafío de hacer más con menos, además de lo que tiene que ver con la inteligencia artificial y el data analytics, algo que nosotros agrupamos en la misma división y que llevado a la factura supone todavía un número bajo. De igual forma, la calidad de software, que aunque no se puede considerar un área emergente, es una práctica que incorporamos a raíz de la compra de Noesis y donde estamos logrando captar negocio. Por ello pondremos el foco aquí.

 

Fue en 2020 cuando dieron rienda suelta a su plan de adquisiciones con la integración de la portuguesa Noesis. En 2022, absorbieron a sus competidores Wairbut y Bilbomática. ¿En qué estado se encuentra esta integración?

En todos los casos, la incorporación ha sido satisfactoria, independientemente de los tiempos transcurridos desde la absorción. Esto se debe a la apuesta de Altia por un modelo de integración diferencial basado, no tanto en sumar compañías, algo que aporta poco valor y únicamente engorda los resultados rápidamente, sino en una adhesión completa desde el punto de vista de las capacidades, sinergias, procesos, mecanismos de colaboración, cooperación, retribución… Es algo que trabajamos en todos los estratos. Puedes optamos por hacer una integración de las cuentas o hacer una integración full, como nosotros.

En el caso concreto de Noesis, la integración está prácticamente concluida. Este caso concreto nos aportó, aparte de ese volumen de mejora en los números, beneficio, capacidad de clientes, mercados nuevos como el low code. Contribuyó aportándonos mucha potencia en la calidad de software y nos reforzó en el área de IA y analítica de datos. En lo relativo a la adquisición de Altia y Bilbomática, con la suma de estas dos compañías hemos acertado no solo desde un punto de vista meramente financiero, sino que también comparten nuestros valores y el firme compromiso por nuestro entorno y por el talento. En un momento de escasez de profesionales, hemos sumado al talento ya existente una herramienta poderosa para extender nuestro compromiso a un entorno que se amplía con el fin de seguir ofreciendo un valor real y tangible.

La dimensión internacional de la compañía también se ha visto reforzada con estas adquisiciones por la posición de Bilbomática en el segmento de las agencias europeas, lo que ha posibilitado que el grupo trabaje de facto con casi todas las agencias con un claro objetivo de seguir creciendo. El negocio internacional va a ser un protagonista esencial en los años venideros y nos va a obligar a realizar esfuerzos nuevos y muy exigentes en la gestión de grupos de interés cada vez más diversos y distantes, al menos, en lo geográfico.

 

"De cara al 2023 aspiramos a crecer, consolidar las tecnologías que tenemos y posicionarnos en los mercados donde estamos, invertir en ellos y finalizar o avanzar hasta el remate los procesos de integración"

 

Para este nuevo ejercicio, ¿cuentan con algún plan de expansión y/o compra de empresas?

Nosotros nunca lo hacemos dentro de un plan. Nunca decidimos si queremos comprar empresas; cuando ha sucedido, no había una intención previa de hacerlo. Lo que sí es cierto es que estamos siempre atentos a oportunidades del mercado. En ese sentido, no lo descartamos si apareciese una operación que nos ayudase a ir más rápido.

 

Hablando precisamente de planes de futuro, ¿qué hoja de ruta se han marcado para este nuevo año?

Estamos obligados a anunciarlo a través de un hecho relevante [por lo que ahora mismo no entra en detalles hasta su publicación formal]. Lo que sí digo es que vamos a crecer y lo vamos a hacer de una manera importante con lo que tenemos hoy, no hablo de ninguna operación inorgánica. En la actualidad lo que se puede contar es que aspiramos a crecer, consolidar las tecnologías que tenemos y posicionarnos en los mercados donde estamos, invertir en ellos y finalizar o avanzar hasta el remate los procesos de integración. Este último punto es clave. Tener un grupo bien orquestado, con procedimientos, maneras de funcionar comunes, sistemas, etcétera, creemos que aporta un valor añadido.

Celebramos que este año prácticamente hemos multiplicado por diez o más la facturación y la cotización de nuestras acciones; y nuestro objetivo para el futuro es hacer lo mismo. Ni nos hemos parado ni pretendemos hacerlo. La ambición corporativa sana de nuestra empresa sigue siendo la misma.



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