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Francia, Alemania e Italia se desmarcan de la posición española respecto a la Ley de IA europea

Los tres países buscan reducir la regulación a un mínimo para evitar que la normativa frene la innovación en torno a la IA.

Unión Europea soberanía semiconductores
Europa impulsa la fabricación de chips. Créditos: Alexandre Lallemand. Unsplash.

Sólo un mes le queda a España para lograr una de las prioridades de su presidencia del Consejo de la Unión Europea: aprobar la Ley de Inteligencia Artificial (IA), que regulará el uso y desarrollo de esta tecnología en la región. Sin embargo, se ha topado con un nuevo escollo. Francia, Alemania e Italia se han desmarcado de la posición española, en favor de una legislación menos dura.

Así lo establece un documento al que ha tenido acceso elDiario.es, en el que los tres países concuerdan en que la nueva ley debería regular la aplicación de la IA y no la tecnología en sí. De esta forma, los sistemas o modelos de IA en los que se basan muchas soluciones, servicios y productos -y, por ende, los gigantes tecnológicos detrás de ellos como OpenAI, Microsoft, Google o Meta-, no serían objeto de restricciones, mientras que aquellas compañías que utilizan estos motores para casos específicos, sí lo serían.

“La UE tiene la intención de posicionarse a la vanguardia de la revolución de la IA. Esto requiere un marco regulador que fomente la innovación y la competencia, para que los actores europeos puedan surgir y llevar nuestra voz y valores en la carrera global de la IA”, dicen los firmantes del documento. 

Los países proponen más bien un “código de conducta”, elaborado por las empresas desarrolladoras, con ciertas garantías de transparencia y seguridad, y que no suponga, inicialmente, una sanción a quienes lo incumplan. “Si se observan y reportan de manera repetida infracciones de los códigos de conducta relacionados con los requisitos de transparencia sin que los desarrolladores de modelos las corrijan, se podría establecer un sistema de sanciones después de realizar un análisis adecuado y una evaluación de impacto de las fallas identificadas y de cómo abordarlas de la mejor manera”, dice el documento.

La posición de Francia, Alemania e Italia va en línea con las presiones de la industria tecnológica, que busca una regulación que no limite la innovación y que permita competir con los desarrolladores de potencias como Estados Unidos y China. De hecho, uno de los personajes que más empujan esta vertiente es el exsecretario de Estado de Digitalización de Francia, Cédric O, cofundador de la startup Mistral AI, que busca posicionarse como el gran competidor europeo de OpenAI y que en junio logró la cifra récord de 105 millones de euros en financiación para una ronda semilla en Europa.



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