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La crisis de los semiconductores, el reflejo de una globalización que se resquebraja

La escalada de tensiones en la tríada Estados Unidos, China y Taiwán mantiene en vilo al sector tecnológico y al mundo, que se prepara para un eventual descalabro de la cadena de producción de chips con medidas que buscan la autosuficiencia en esta industria.

globalización
Foto de Markus Spiske (Pexels).

Ya lo hemos escuchado. Estamos en medio de una escasez de chips que está poniendo en peligro a una industria tecnológica que depende de ellos para subsistir. El problema viene de mucho antes, pero la pandemia puso en evidencia una crisis en ciernes producto de una cadena de suministro tan compleja e interdependiente que está generando fuertes reacciones en los principales bloques económicos mundiales para volver a ser autosuficientes. La globalización, antes tan alabada, se está poniendo en duda.

En conversación con ComputerWorld, Fernando Maldonado, analista de IDG Research, comenta que “a lo largo de varias décadas de globalización, con la presión que tiene seguir la Ley de Moore, ha hecho que sea endiabladamente compleja la cadena de valor, porque necesitas mucha innovación, mucha escala, mucha inversión de capital. Entonces, lo que se ha configurado es una arquitectura global compleja”.

Actualmente, sólo tres empresas en el mundo fabrican chips de vanguardia, es decir, de 5 nanómetros, los que se utilizan para dispositivos de última tecnología: TSMC en Taiwán, Samsung en Corea del Sur e Intel en Estados Unidos. De ellos, cerca del 90% de la cuota de mercado es de Taiwán, según Maldonado. 

 

"Varias décadas de globalización ha hecho que sea endiabladamente compleja la cadena de valor, porque necesitas mucha innovación, mucha escala, mucha inversión de capital"

 

Es por esto que los expertos ven con ojos preocupados la escalada de las tensiones entre Taiwán y China, lo que, sumado a la actual escasez de semiconductores, ha llevado a los distintos países a realizar grandes inversiones para traer de vuelta a sus territorios la cadena completa de valor y reducir la dependencia de otras zonas. China anunció la inyección de 150.000 millones de dólares para impulsar la producción de chips dentro del país, Estados Unidos hizo lo mismo con 52.000 millones de dólares (además de restringir a las empresas estadounidenses las exportaciones de semiconductores a China) y Europa no se ha quedado atrás con 42.000 millones de dólares.

Sin embargo, el experto advierte que estos esfuerzos podrían no dar los resultados esperados, ya que la cadena de suministro es tan compleja que, para ser autosuficientes, cada región necesitaría invertir al menos un billón de dólares, lo que conllevaría un aumento de hasta el 65% en el precio de los semiconductores, según estima BCG.

 

Una compleja cadena de producción

“En esta arquitectura global entran en juego muchos países que se especializan en una parte del proceso de producción de chips”, cuenta el analista. “Toda la cadena de suministro es súper compleja, está globalizada con especialistas que dominan el mercado en distintos puntos. BCG habla de al menos 50 puntos en esa cadena donde existe una o varias empresas con poder de mercado. Hay unas interdependencias muy fuertes”.

A grandes rasgos, esta interdependencia se divide en tres grandes regiones según BCG: Estados Unidos es líder en I+D, es decir, diseño, propiedad intelectual y equipamiento de fabricación avanzado; el este de Asia lo es en la fabricación de las obleas; y China en el ensamblaje, el empaquetado y el testeo. 

 

"Es como un reloj suizo que ahora lo estás sometiendo a un montón de inestabilidades que no sabes por dónde te va a venir el parón. Entonces los países están buscando ser más resilientes"

 

Pero si vamos al detalle, a esos más de 50 puntos de la cadena de producción de los que habla la consultora, vemos que cualquier descalabro (político, económico, social, medioambiental) puede afectar a toda la cadena. Por ejemplo, Ucrania suministra el 50% del gas neón mundial, indispensable en la fabricación de chips y un subproducto de la industria rusa del acero -por lo que la invasión a este país también pone en riesgo a este sector-, los Países Bajos son los mayores proveedores de las máquinas litográficas necesarias para la fabricación de semiconductores y Alemania cuenta con una empresa líder en el mercado de óptica litográfica. 

“Es como un reloj suizo que ahora lo estás sometiendo a un montón de inestabilidades que no sabes por dónde te va a venir el parón. Entonces los países están buscando ser más resilientes. No quieren depender de terceros”, sostiene Maldonado.

 

Un juego de ajedrez

La crisis de los semiconductores es como un campo de batalla ideológico, casi como una 'guerra fría' en la que el mundo se separa entre amigos y enemigos. Para Estados Unidos, China es de estos últimos: tras firmar su Acta de Chips y Ciencia, el presidente Joe Biden restringió a dos de sus empresas clave en este ámbito, Nvidia y AMD, la exportación de sus chips al gigante asiático, además de prohibir a las compañías estadounidenses la exportación de equipos de fabricación de chips a fábricas chinas que produzcan semiconductores de menos de 14 nanómetros. 

 

"El problema es que ningún país hoy por hoy, ni Estados Unidos, puede ser autosuficiente. En mucho tiempo. Hoy no, y en los próximos 5 años tampoco"

 

Por el contrario, Estados Unidos busca en Taiwán a un aliado estratégico con el que hacer negocios. TSMC ya anunció inversiones para construir una fábrica en Arizona, que se beneficiará de las ayudas incluidas en el Acta. Además, dentro del marco de colaboración en tecnología e inversión entre ambos países, la Casa Blanca anunció que en octubre abrirá el diálogo con Taiwán para discutir una posible nueva legislación nacional en torno a los chips.

Hay una guerra económica entre Estados Unidos y China que está fragmentando esos años de globalización. El problema es que ningún país hoy por hoy, ni Estados Unidos, puede ser autosuficiente. En mucho tiempo. Hoy no, y en los próximos 5 años tampoco”, agrega el analista de IDG Research.

Por eso, asegura que cada país necesita aliarse con otros que tengan el mismo set de valores, para evitar los ‘tira y afloja’ que tienen hoy, por ejemplo, a estas dos potencias en una guerra abierta por el mercado de los semiconductores. En este marco, sostiene que “Europa tiene que actuar un poco como bloque. El criterio debería ser con visión europea, no de país”.



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