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Una batalla con solera: la compartición de los costes de las redes de telecomunicaciones

Operadoras, agentes OTT y reguladores europeos debaten sobre la contribución justa y equitativa de las redes de telecomunicaciones en el Viejo Continente. Los últimos resquicios de una cuestión ancestral, en ComputerWorld.

Debate OTT-Operadoras
Debate entre las OTT y las operadoras celebrado en el marco del Foro de Gobernanza de Internet en España celebrado por la UPM.

Estrategia, discurso y acción. A un lado del tablero, las compañías operadoras dueñas de las redes de telecomunicaciones; al otro, los agentes OTT (Over the top, término anglosajón empleado para designar a las grandes plataformas de contenidos digitales). En juego, la compartición de los costes de las redes, una batalla con solera para los habituales del sector. Aprovechando la reunión de representantes de ambos bandos en el Foro de Gobernanza de Internet en España impulsada por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación (ETSI) dependiente de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), ahondamos en los recodos de una de las grandes luchas TI de la historia reciente de la Eurozona.

“Se trata de un debate que surgió hace más de una década”, explica en declaraciones a ComputerWorld Alberto Bellé, analista principal de IDG Research. Sin embargo, la diferencia más notable con respecto a ocasiones anteriores reside en que, esta vez, “los operadores de telecomunicaciones lo han planteado en bloque”, aumentando significativamente la presión ejercida sobre los reguladores europeos. No obstante, cabe mencionar que esta cuestión ya ha traspasado los límites fronterizos del Viejo Continente; y es que, según Bellé, “también se está debatiendo al otro lado del Atlántico y en Asia”. Algo que no es de extrañar para el portavoz de la firma de investigación: “Dado que las comunicaciones no son sólo una infraestructura crítica, sino que la economía en su conjunto se apoya en la red, se trata de un asunto de gran importancia”. Como consecuencia resulta vital encontrar una fórmula capaz de satisfacer a operadoras y actores digitales, ¿seremos capaces?

 

Recapitulando

La ancestral demanda de las operadoras por buscar una solución “justa” a la contribución de los costes de las redes de telecomunicaciones se remonta años atrás, prácticamente imposible confirmar con exactitud cuántos. El asunto de fondo, incide Bellé, está relacionado con el “ajuste entre el modelo de negocio y la monetización de la inversión en la red”. Al principio, explica, el operador era quien construía la red y quien ofrecía los servicios sobre esta; sin embargo, con los años, han emergido nuevos servicios digitales y han cambiado las reglas del juego.

“El pasado año 2021 seis gigantes de Internet -Meta, Alphabet, Apple, Amazon, Microsoft y Netflix- fueron responsables del 56% del tráfico global, de acuerdo con un estudio realizado por la Asociación Europea de Operadores de Red ETNO”. No obstante, continúa el analista, la forma en la que se monetiza la red ha permanecido impasible, es decir, “el usuario paga una cuota a para acceder a la misma”. El hecho de asumir de manera unilateral la inversión necesaria para hacer frente a la creciente demanda de tráfico no solo les ha tocado el bolsillo a las operadoras, sino que les ha llevado a reflexionar sobre conceptos filosóficos como la justicia, la equidad o la razón de ser de la propia web. Como consecuencia, las operadoras, en pie de guerra desde antaño, han instado a las autoridades europeas a tomar cartas en el asunto.

 

El tercero en discordia

En una relación de dos, no es de extrañar que haya un tercero en discordia, en este caso, los reguladores europeos y los propios gobiernos. Fue la responsable digital de la Unión Europea (UE), Margrethe Vestager, tras las quejas de los operadores de telecomunicaciones del bloque, quien puso sobre la mesa la necesidad de “considerar con mucha atención la contribución justa a las redes de telecomunicaciones". A este respecto la mandataria europea aseguró ver “que hay jugadores que generan mucho tráfico que contribuye a la habilitación de su negocio, pero que no han estado aportando realmente a la consolidación del mismo”. Siguiendo esta misma línea incidía en que las citadas empresas “no han contribuido a permitir las inversiones en el despliegue de la conectividad". Ante este escenario, “estamos en proceso de comprender a fondo cómo podría habilitarse", dijo entonces Vestager.

Meses más tarde fue el responsable de Industria de la UE, Thierry Breton, quien confirmaría públicamente que el órgano ejecutivo de la Unión Europea llevaría la propuesta de compartición de los costes de las redes de telecomunicaciones a consulta pública durante el primer trimestre del próximo año 2023. Mientras Breton fue más tibio a la hora de al anunciar la citada consulta antes de legislar sobre el tema, la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos de España, Nadia Calviño, se posicionó en el bando de las telcos y llamó a garantizar “la igualdad de condiciones”. Unas declaraciones que no sentaron del todo bien al sector de las OTT levantando más de una ampolla. "Apoyamos fuertemente este enfoque más realista que tiene en cuenta nuevas realidades”, prosiguió la representante de los del puño y la rosa. Entonces, la patronal española de telecomunicaciones, DigitalES, celebró las palabras de Calviño y su “compromiso” con una demanda que tildan de “necesaria”.

 

Operadoras vs. OTT: dos discursos aprendidos

Durante el debate impulsado por la UPM, Gonzalo López-Barajas, head of Regulatory Affairs en Telefónica, echó mano de las cifras para argumentar su discurso. “En Europa el tráfico de Internet ha ido creciendo un 32% y, sin embargo, los ingresos de los operadores de red han venido cayendo un 1% anual. En este contexto las operadoras deben hacer un desembolso para cubrir el tráfico de red, pero la realidad es que nadie puede hacer esto sin tener ingresos suficientes”, arrancó López-Barajas. Mientras, continuó, “detectamos que el aumento del tráfico es provocado por cinco o seis compañías que, además, ven incrementados sus ingresos a medida que se eleva el tráfico”. Sin embargo, “nosotros tenemos que invertir en el despliegue y mantenimiento de las redes, observar como nuestros ingresos caen, como aumenta la presión en los márgenes y asumir que el modelo en el que todos nos beneficiábamos del crecimiento de Internet está obsoleto”.

Así, al observar que sus contrincantes en el juego no tienen intención de desempolvar la chequera, López-Barajas ensalza la figura de un árbitro que medie en el conflicto. “Creemos que es fundamental una solución para garantizar una sostenibilidad de las redes para que los servicios que ofrecemos a nuestros clientes sean los mejores y garantizar los objetivos de Europa”. A esta reivindicación se sumaba también David Sola, head of Regulation, External Affairs and European Funds en Vodafone. En este sentido hacía un llamado a la acción: “Ahora que Europa se está replanteando sus políticas TI, como por ejemplo la cuestión de los chips, es hora de dar solución a este interrogante y valorar si merece la pena promover un mecanismo que evite que el continente arrastre un retraso en términos de infraestructuras digitales”.

En contraposición, Miguel Escassi, head of Government Affairs and Public Policy en Google España y Portugal, abogaba por la relación simbiótica existente entre ambos sectores de la industria. “Creo que es bueno abrir las puertas y ventanas para ver los distintos posicionamientos de todos los actores de Internet. Estamos absolutamente comprometidos con la sostenibilidad de Internet, participamos activamente con ello, por lo que creo que deberíamos hacer un ejercicio de empatía con los operadores de red ante las distintas presiones a las que se enfrentan”, decía Escassi. Sin embargo, el ejecutivo de Google se mantenía reacio a compartir los costes planteando una sonada disyuntiva: “¿Es la oferta de contenidos la que hace que el consumidor pague una oferta de operadoras o es al revés?”. Para Escassi existe una evidente “relación de interdependencia”, ya que “ningún usuario va a comprar una suscripción a Internet para ver las luces del router si no hay oferta de contenidos”. Una postura que también adoptaba Esperanza Ibáñez, directora de políticas públicas para EMEA en Netflix.

 

Reto a la vista

Sea como fuere, lo cierto es que el conflicto sigue en llamas y el desafío de actualizar el proceso de monetización de la red y hallar una fórmula que genere un equilibrio entre los actores involucrados es difícil de lograr. Ahora, concluye Bellé, “el reto está en encontrar un mecanismo que funcione en la práctica. Es ahí donde surgen las preguntas. En primer lugar, está el criterio a tener en cuenta, por ejemplo: ¿deben los actores digitales pagar por el tráfico que generen, por ingresos o por otros aspectos? En segundo lugar se debe abordar cuál es el mecanismo de pago, ¿un impuesto, acuerdos sectoriales o uno a uno? En este caso se debería definir si afecta a todos los actores digitales o la obligación de pago dependería del tamaño y del uso de la red. Por último, ¿quién vigila el cumplimiento del acuerdo?, ¿cuáles serían las posibles sanciones?”. A día de hoy lo único que se sabe es que las partes deberán sentarse a negociar y, vaticina Bellé, “las conversaciones serán largas”.



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